Una familia riojana compra en Burgos la granja de Tordable y planea acoger bodas y eventos

En la Granja Tordable se respira naturaleza y paz por todos los costados. Ubicada en pleno corazón de la comarca del Arlanza, entre Villalmanzo, Santa Inés y Torrecilla del Monte, se trata de una finca cuyos orígenes se remontan a la Edad Media, pero que impulsó Carlos A. Levison, un comerciante inglés con negocios de minería en el norte de África. Este mandó construir la actual residencia. Durante el siglo pasado numerosas generaciones de la zona trabajaron en la explotación, ya que cuenta con viviendas -incluso llegó a tener una cantina abierta-.

Los últimos propietarios, de origen madrileño, llevaban años con el terreno a la venta en distintos portales inmobiliarios… y finalmente han logrado darle salida. Una familia de La Rioja, tras varios meses tanteando la operación, se han hecho con el control. Los nuevos gestores tienen una empresa, Celebona 1960, especializada en la producción y comercialización de productos gourmet, y han encontrado en pleno Arlanza el lugar ideal para expandir su negocio y abrir nuevas vías. Una de ellas, aunque aún tardarán un tiempo en llevar a cabo, es convertir Tordable en un espacio en el que poder celebrar todo tipo de eventos, bodas, reuniones o celebraciones.

Los anteriores dueños ya sondearon esa posibilidad, aunque la reservaron a personas cercanas y con una frecuencia mínima. «Es un entorno incomparable», reconoce Marcos Rituerto. Con apenas 23 años se ha puesto al frente de la explotación con la ayuda de su equipo y familia. Una de las primeras acciones que llevarán a cabo será la rehabilitación y reforma de las antiguas casas de los trabajadores para reconvertirlas en alojamiento rural, ya que dispone de diferentes estancias. «Queremos que la gente pueda venir a pasar un fin de semana, en un lugar impresionante, escuchando el sonido de los pájaros y desconectar por completo del ruido de la ciudad, rodeados de animales y del campo», asegura.

El principal tajo que tendrán que afrontar será la reforma integral en el interior de los inmuebles, sin embargo, los tejados de todas las construcciones se encuentra en perfectas condiciones. En una de las viviendas reside un matrimonio con sus tres hijos, que trabajan en el campo y la huerta de Tordable. Con la temporada de 2025 completamente descartada, fijan el punto de mira a partir de 2026 para dar comienza a la explotación hotelera. La cercanía a Burgos ciudad, que está a apenas 30 minutos en coche -incluso a Madrid, de la que le separan escasas 2 horas-, alienta a los propietarios a invertir en este complejo. «La idea es abrir la finca al público que quiera dormir o celebrar», indica. El recinto cuenta con un imponente jardín, una piscina, pista de pádel e incluso una ermita dedicada a San Miguel Arcángel. A su inauguración, hace casi un siglo -en 1929- acudió el mismísimo embajador de Reino Unido, así como una nutrida representación de políticos de la época o de la Guardia Civil.

Explotación agraria. Además de potenciar la Granja de Tordable como un destino inigualable como alojamiento rural y poder celebrar todo tipo de eventos, la familia riojana quiere aprovechar el potencial de la zona para potenciar su cesta de productos. Las 40 ovejas que actualmente pastan en una finca serán en un tiempo un centenar, mientras que tienen decidido incorporar también otro tipo de ganadería. «Queremos meter alguna raza especial de vacuno, aún por decidir, para trabajarlas en extensivo y sacar algún producto propio», explica Rituerto. Pondrá en marcha una explotación basada en un manejo holístico, es decir, concentrar las vacas en un recinto reducido y moverlas diariamente para que se alimenten de todo tipo de hierbas. Además, plantarán varios tipos de árboles frutales.

Marcos Rituerto se formó en agricultura y ganadería en Navarra, y nada más terminar los estudios se incorporó a la compañía familiar. «Estoy intentando recuperar una viña muy antigua que tenían los anteriores propietarios y que estaba completamente abandonada», apunta. También continuarán con el cultivo de la tierra, especialmente cereal, aunque enfocado principalmente en alimentar a los animales.

«Queremos incorporar los productos que salgan de Tordable a un envase e introducirlos a las cestas gourmet que vendemos en Celebona 1960», explica este joven. Todos son productos naturales, lo más ecológicos posibles y sin productos químicos. «Tordable nos encaja fenomenal porque es una finca grande en la que podemos concentrar una gran parte de nuestra producción», sentencia.

Fuente original: www.diariodeburgos.es