Villamedianilla, nuevo municipio más pequeño de Burgos

Es, cuanto menos paradójico, que el último entierro de un empadronado en Villamedianilla se remonte casi un lustro. La buena salud de sus habitantes, sin embargo, choca con la nula llegada de nuevos censados desde hace ya ni se sabe el tiempo. Este explosivo cóctel, enclavado dentro de la galopante despoblación que sufre la comarca Odra-Pisuerga, la provincia y la Comunidad, provoca que este Ayuntamiento acabe de superar a Jaramillo Quemado como municipio con menor población: tan solo 8 ciudadanos.

Mientras que el pueblo de la Sierra de la Demanda ha pasado de 4 a 12 en la última década -según los últimos datos del INE-, la evolución demográfica de Villamedianilla no ha dejado de ir cuesta abajo y sin repunte alguno. Domingo Álvarez de los Mozos, su alcalde, reconoce que mientras que otros pueblos sí han logrado atraer población que abra viviendas y engorde su padrón, para ellos ha sido imposible. «Te puedes pasar dos, tres o cuatro días sin ver a nadie por la calle», asegura. Algunos días de invierno, especialmente los que se levantan con niebla cerrada y poca luz, da respeto salir a la calle. «Da miedo tanto silencio. Lo pienso muchas veces», admite, al tiempo que celebra que no han tenido que lamentar robos o sucesos de ningún tipo.

Cuando estalla la primavera, la luz del Sol aguanta más por las tardes y el campo y la fauna van poco a poco brotando, ese temor se disuade hasta convertirse en un lujo por el que muchos pagarían. «La gente se marchó hace años, abandonó las casas y ya no están para entrar a vivir aunque sí conservadas», lamenta Álvarez de los Mozos. Aunque las ruinas no destacan precisamente en su casco urbano, sí que es cierto que se cuentan con los dedos de una mano las cinco puertas que se abren a diario.

«Nos gustaría que todas las personas que viven estuvieran empadronadas», reconoce el alcalde. Y es que la etiqueta de ser el ayuntamiento con menos vecinos de la provincia de Burgos provoca que a la hora de repartir dinero de subvenciones sepan que ellos van a ser los menos beneficiados. «Me mosquea», admite. En ningún momento, confiesa, se han llegado a plantear la posibilidad de integrarse como pedanía dentro de un municipio más grande. El regidor defiende que conservar la categoría de Ayuntamiento «es la mejor forma de gestionar los pocos recursos que nos llegan», aunque eso conlleve una carga de trabajo y de trámites administrativos mucho más alta. «Yo estaría más a gusto, pero no es solución», reconoce.

Como alcalde desde hace ya tres mandatos, siempre busca que la convivencia entre los pocos vecinos que son sea la mejor. «Siempre trato de que cuando surja un problema tratar de solucionarlo», afirma.

(Más información y la lista de los municipios que no superan los 25 empadronados, en la edición impresa de este martes de Diario de Burgos o aquí)

Fuente original: www.diariodeburgos.es