Embarazada de 17 semanas y aficionada al atletismo, Ester Orive quiso despedir el 2025 en la San Silvestre que se organizó ayer en su pueblo, Los Balbases. «He ido muy bien, menos en las cuestas», comentaba la mujer a la par que aseguraba que lo más importante era «escuchar a tu cuerpo». Junto a ella, unos 250 participantes disfrutaron de la última carrera del año. «Estas cosas animan, es un acontecimiento importante que ayuda al pueblo», aseguraban José Antonio y Juan Carlos Soto, dos hermanos de la localidad.
Según explicaba el organizador Jairo Arcos, además de «fomentar el deporte», se pretendía recaudar fondos para cuidar Los Balbases. Tal y como rememoraba la colaboradora Sara Fernández, en 2017 ayudaron a arreglar una campana de la iglesia y esta vez prevén decorar el polideportivo con un mural.
La novena edición arrancó con varias competiciones infantiles. Los niños nacidos a partir del 2020 iniciaron con una carrera de 100 metros. Los padres y abuelos animaban a sus pequeños desde los laterales, mientras estos correteaban con mucha ilusión. Al pisar la meta, recibían una merecida medalla y un achuchón, igual de merecido, de sus orgullosos familiares. En carrito y con 1 año de edad, compitió el participante más joven, Jaime Rupérez. Esta era la segunda San Silvestre que presenciaba.
Tras finalizar la prueba juvenil, un grupo de niños relataban sus proezas con Germán Pastor, el ganador de sub 12. «Nos animan mucho a participar», valoraba Izan Merino de 10 años, a lo que su amigo, Hugo Guerrero, recalcaba que «traemos a gente para que participe también para ayudar al pueblo».
Cuando todos los menores almorzaban para recobrar las fuerzas, los últimos conos se colocaban en el camino. El recorrido salía desde el polideportivo en dirección de la iglesia de San Esteban, giraba y retrocedía por las mismas calles para ascender al templo de San Millán y terminaba en el centro deportivo. Los atletas daban dos vueltas a la ruta, mientras que los andarines una. «Podría ser un poco más llano, se apuntaría más gente», opinaba Mercedes Grijalbo, una corredora.
El ambiente estaba muy animado, los villancicos sonaban de fondo y los asistentes se esforzaban al máximo. En 17 minutos completó la competición Antonio Marqués, ganador de este año. Era la primera vez que se llevaba el oro en su pueblo y estaba pletórico celebrándolo con su familia. Minutos más tarde, Silvia Villán, una burgalesa de Las Voladoras Club, se hacía con la primera posición femenina. Mientras alcanzaban la meta, los recién llegados se arremolinaban en torno a una mesa con fruta y caldo para recuperarse. Además, los Chivarrock animaron un vermú que desembocó en comida popular.
Fuente original: www.diariodeburgos.es