Amaia enamora al Sonorama Ribera

Simpática, natural y con un descaro único que enamoró al público desde los primeros acordes. Así salió Amaia al escenario de Sonorama Ribera en la cuarta jornada de la vigésimo octava edición, en la noche más abrasadora y con mayor número de asistentes del festival arandino. «¡Buenas noches!, ¿qué tal va ese calor? Yo fatal», saludó la cantante tras tocar las dos primeras canciones del concierto: Tocotó y Magia en Benidorm.

La preocupación que hace una semana habían manifestado los fans por la cancelación de uno de sus conciertos en Marbella, se disipó con la energía con la que Amaia llenó cada rincón del escenario Aranda de Duero. Emoción en las primeras filas, palpable en el ambiente y dibujada en los gritos de la gente. «Pamplona te quiere, ¿sois de Pamplona? Es que no puedo dejar de leer las pancartas que me traéis», explicó divertida la vocalista, natural de la capital navarra.

Visiblemente emocionada, repitió en más de una ocasión lo agradecida que se sentía por poder volver a este festival y lo que disfrutaba sobre el escenario. «Ya sé que alguno de vosotros ya estaréis borrachos, yo luego beberé un poco de vino, que aquí está buenísimo», confesó.

Aunque la propuesta de Amaia parezca disonante para un festival de música como Sonorama, el escenario vibró con cada una de sus canciones y sus bailes, sobre la tarima. Porque la vocalista enamora a la música, no importa lo si lo hace moviéndose al ritmo de alguna de sus canciones, si toca un instrumento, si compone o si canta, todo lo hace bien.

Amaia interpretó al piano varias canciones, entre ellas unos versos de Federico García Lorca y una versión de ‘Aunque parezca Mentira’ de Papá Levante.Amaia interpretó al piano varias canciones, entre ellas unos versos de Federico García Lorca y una versión de ‘Aunque parezca Mentira’ de Papá Levante. – Foto: Alberto RodrigoA lo largo de una hora de concierto, la cantante, conocida por haber ganado Operación Triunfo y participar en Eurovisión, se atrevió a tocar el piano en varias ocasiones, además de una guitarra española y un arpa. Acompañada de violines, percusión y teclados, una banda diversa que la arropó en la mayoría de sus canciones y la elevó en los momentos más solemnes. 

Hubo tiempo para lo más íntimo y para lo más festivo. Jugó con lo popular y folklórico al interpretar La Tarara y se acordó de su madre, que había venido hasta Aranda para disfrutar del concierto. «Mamá, te quiero», dijo justo antes de interpretar Auxiliar. «Me he despertado triste, con ganas de llorar. El nido está vacío…», cantó Amaia, en este tema que narra el sentimiento de una mujer, ante la ausencia de sus hijos que han abandonado el hogar. 

No se olvidó de su abuela, a la que dedicó la canción, Despedida, y un taconeó sobre un tablao. «Hay que celebrar la muerte, sobre todo si es rodeado de la gente a la que quieres. Esta canción se la compuse a mi abuela a la que perdí. ¡Vivan las abuelas!», gritó emocionada la intérprete. 

Lo que tampoco faltó fue un guiño a la música más indie, a la que dio sentido a Sonorama Ribera desde un principio y que ha mantenido el tono del festival a lo largo de los años. «Esta canción es de Los Planetas, Santos que yo te pinté», dijo tras cantar la composición sentada en su arpa, después de bromear con mandar al público callar. «No me gusta decirlo pero ahora: silencio».

La interpretación de M.A.P.S. (Mejores Amigas Para Siempre) recibió una de las mayores ovaciones del público que botó junto a la joven artista a la que no se le borró la sonrisa de la cara en ningún momento. Eso sí, no esquivó la petición de los asistentes que solicitaron que cantara uno de sus primeros temas, Nuevo Verano, una composición que no estaba preparada en el show y que sonó acompañada de una guitarra española. Todo bajo una luna, que Amaia no paró de señalar, por su belleza.

«Ahora toca ponernos intensos», dijo de repente la cantante. Momento de piano y voz. Los versos de Federico García Lorca rompieron el silencio ante unos sonorámicos atónitos, rendidos ante la claridad de la voz superdotada de Amaia. Y no se quedó ahí, atrevida como nadie, interpretó su versión de Aunque parezca mentira, canción popularizada en el año 2000 por las andaluzas Papá Levante y que brilló más que nunca sobre el escenario de Sonorama Ribera.

«Tengo un pensamiento, que no me deja sola…», cantó para cerrar su concierto y lo hizo acompañada de las voces de todos los asistentes. Un tema de amor con melodías y coros inspirados en el pop de los años 60 y 70, que expresa el miedo que tiene la cantante ante la posible pérdida de la persona amada y que interpretó en La Revuelta.

Fuente original: www.diariodeburgos.es