En los momentos de mayor esplendor de Clunia como capital de un convento jurídico romano, lo que ahora llamamos comarca, las festividades relacionadas con su larga lista de dioses constituían las fechas en las que mayor ocupación registraba la ciudad. Algo similar sucede ahora, cuando su teatro recobra la actividad de hace 20 siglos con la celebración de los festivales teatrales que, por ejemplo, el año pasado superaron los 3.000 asistentes. Para este 2026, además de la masiva afluencia, la Diputación de Burgos quiere que estos eventos estrechen su relación con el pasado romano y, para ello, se van a adelantar en el calendario para asemejarlos a una de esas festividades romanas.
La variación de fechas va a propiciar que el Festival de Verano de Clunia, que se venía encajando en el calendario en la segunda quincena de agosto, se adelante a finales de julio y abarque también el arranque de agosto. Un lapso temporal en el que ya se celebró este evento cultural en sus primeras ediciones, hace 25 años. Ahora, se busca unas jornadas en las que la agenda no esté tan apretada. «El objetivo es también liberar agosto porque al final todo se hace ese mes, como Sonorama o muchas de las fiestas en los pueblos, y además este año coincide con el eclipse», reconoce la diputada de Cultura, Raquel Contreras, de la Diputación de Burgos, gestora del yacimiento y encargada de su programación.
Los programadores argumentan que el cambio en el calendario no es casual. La organización vincula estas fechas con «el significado del agua y las festividades romanas en torno al agua que coincide con esas fechas», explica Rosa Cuesta, investigadora del yacimiento. «Es en esas fechas es cuando se celebraban estas festividades romanas», apunta Cuesta, que destaca entre el amplio calendario festivo las que se organizaban en homenaje a Neptuno, en torno al 23 de julio.
Este cambio busca, como resalta Contreras, «poner en valor esos elementos que nos diferencian» para reforzar el atractivo cultural de Clunia, integrando el festival en su rico legado arqueológico y su relación histórica con el agua.
Aprovechando este cambio de fechas, también se quiere utilizar las leyendas que rodean la figura del emperador Galba, que conoció su nombramiento estando en Clunia. Al parecer, tal y como recoge Suetonio en su libro Los doce césares, fue en la ciudad cluniense donde Servio Sulpicio Galba donde descubrió que un augurio muy antiguo ya pronosticó que iba a alcanzar tan alta responsabilidad. Según la biografía de Suetonio sobre la vida de este emperador de 72 años, al que le duró el mandato 8 meses hasta que le asesinaron, el sacerdote del templo de Júpiter en Clunia encontró en el santuario una predicción que había hecho una pitonisa 200 años antes en la que se vaticinaba que «algún día surgiría de España el príncipe y señor del mundo».
Pensamiento mágico aparte, esta y otras historias relacionadas con Clunia servirán de andamiaje para hilar una oferta cultural muy anclada al legado romano en la zona.
Fuente original: www.diariodeburgos.es