La Diputación de Burgos se ha dirigido oficialmente al Museo Arqueológico Nacional (MAN) para solicitar la cesión de un mosaico del siglo IV descubierto en la Casa Taracena de Clunia antes de la Guerra Civil y que permanece en los almacenes de la institución madrileña desde que se retirara de la exposición en 2014. Esta joya ocuparía un lugar de honor en el nuevo Centro de Recepción de Visitantes (CRV), compartiendo atención con la magnífica escultura de la diosa Fortuna en la sala de exposiciones central, donde también se colocarán las maquetas de las diferentes construcciones descubiertas en la ciudad romana, cerámicas…
Tanto la diputada Raquel Contreras como la arqueóloga Rosa Cuesta, una de las expertas que trabaja en Clunia Sulpicia, se muestran optimistas con la posible vuelta a casa de esta joya, aletargada en un almacén desde que se realizó la rehabilitación de la sede del MAN, un palacio del siglo XIX. «Lo largo son los trámites», apostilla esta última, para apuntar que el primer contacto se remonta a 2018.
«Tuvimos la mala suerte de que Paloma Cabrera, que era entonces la conservadora de arte griego y romano, falleció durante la covid, aunque estaba malita de antes.Ella era muy pro a que todo el material que pertenecía a distintas provincias y se solicitase, regresase a ellas siempre que contase con el espacio y las condiciones adecuadas para su exposición», concreta Cuesta.
Con la apertura delCRV de Clunia se presenta la oportunidad perfecta. Las restauradoras de la ciudad romana y los arquitectos delSajuma han diseñado el soporte en el que se colocaría ese mosaico «y con toda la información que teníamos recopilada arqueológicamente se ha preparado un dosier de unas 64 páginas que es lo que están analizando ahora los conservadores del Museo para ver si nos conceden el permiso», comenta esperanzada.
Blas Taracena excava en Clunia entre el 34 y el 36 y se lleva a Madrid entre otras esta pieza antes de que estalle la Guerra Civil.Se trata de un mosaico que estaba ubicado en un triclinio, comedor, de la parte superior de la casa, de una habitación ‘pequeña’ que «pertenece al ámbito más privado, más familiar. No son los grandes triclinios en los que el señor hacer pompa y boato e invita a sus clientes, no.Está pasada esa frontera que lleva a la zona de jardines y a las estancias privadas», añade.
Aunque no salió de una gran estancia de la Casa Taracena, tiene unas medidas considerables: 5,2 metros de largo y 4,1 de ancho, con dos zonas: la principal es un cuadrado rodeado por una cenefa y la otra es una gran exedra decorada con gallones blancos y negro. «Son motivos geométricos. En Clunia figurados no tenemos», puntualiza Cuevas, excepto las palomas y la crátera (copa) de la Casa Triangular, otro con esas mismas vasijas, un águila en Los Arcos I y lo que parecen unos motivos marinos en ese mismo conjunto termal.
En la ficha del MAN se analiza su composición, de origen itálico, «consistente en un círculo central, semicírculos laterales y cuartos de círculo angulares, llamada de ‘esquema a compás’», y color. «La introducción de la policromía es una característica común a éste y otros pavimentos de Clunia, con resultados de gran efecto, especialmente en el contraste cromático en claroscuro de los distintos gallones de las veneras. Aquí todavía conviven la técnica polícroma y la técnica bícroma en blanco y negro, que domina la gran exedra de este mosaico», en el que un «esquema simple pero efectista dota a este pavimento de una flexibilidad formal y cromática de gran calidad», concluye.
Fuente original: www.diariodeburgos.es