Briviesca pagará 173.000 euros más por perder la ayuda para el edificio social

El proyecto de rehabilitación del edificio de la calle Joaquín Costa destinado a albergar los servicios sociales de Briviesca todavía da que hablar pese a que el Ayuntamiento anunció hace unos meses que la obra no se iba retomar. Además de perder 1,6 millones que Europa concedió en la convocatoria de ayudas del Programa de Impulso a la Rehabilitación de Edificios Públicos de titularidad local (Pirep Local) del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), el municipio deberá pagar 173.000 euros de intereses por reintegro de subvención y para ello empleará remanente de tesorería.

El equipo de gobierno optó por anular el contrato con Gesdesbur -la empresa adjudicataria, la misma que ejecutó la intervención en la Casa de Cultura- por «estar en concurso de acreedores» y descartó licitar el contrato de nuevo al no disponer de «plazo suficiente» para realizar y justificar la rehabilitación. Meses antes, en abril del pasado año, la compañía dejó de trabajar en el inmueble por «petición expresa» del regidor «hasta que encontraran alojamientos para reubicar a los inquilinos» que habitaban en dos pisos del bloque de viviendas. Desde entonces, el edificio se mantiene en la misma situación. 

A pesar de que el sobrecoste del proyecto global se disparó 435.000 euros -adjudicaron la obra por un importe superior a 2,8 millones- debido a su modificación tras realizar una limpieza y comprobar que el suelo de la planta baja de la estructura ocultaba cuatro encepados de grandes dimensiones, el alcalde de la ciudad, José Solas, trasladó a este periódico la intención de «continuar con los trabajos». Desde que la anterior corporación municipal adquirió el bloque por 384.200 euros, se han invertido otros 219.000 en el contrato del arquitecto, en torno a 165.000 en certificaciones, 10.890 en el premio del concurso de redacción del proyecto más otra cantidad importante en los últimos estudios.

El espacio se encuentra tal y como lo dejó la constructora. A medias, con el hueco de las ventanas todavía abierto sin ningún tipo de protección, con parte de la estructura sin recubrir y con la valla que impide el acceso al interior aún instalada. «La cubierta es nueva y se conserva perfectamente porque en 2014 se reformó y los refuerzos que se llevaron a cabo en 2001 en la planta baja están absolutamente en condiciones», explica el portavoz del PSOE en el Consistorio, Álvaro Morales. Se muestra muy crítico ante la renuncia de construir un centro de día para personas mayores «muy necesitado y demandado» y considera que el edificio era «la mejor alternativa para poner en marcha el servicio después de haber valorado y visto siete ubicaciones». 

El plan de derribarlo rondó en la cabeza de Solas, pero para ello «tenemos que tener una alternativa, construir algo es la mejor idea», aseguró en su momento. Valoró las posibilidades de la casa de la calle Mayor número 38 -donada por una familia a la ciudad- la cual se vio sometida a una reforma de la parte trasera -la que da a la calle Los Baños- que presenta buen estado excepto el tejado, pero a día de hoy no hay más información al respecto. Morales desmonta la idea de tirarlo porque «se encuentra en el casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico por la Junta y está perfectamente». 

Presiones. Por ahora todo sigue igual y no hay signos de que se hayan producido actos vandálicos. El socialista considera que la gestión del proyecto «no ha sido buena y nunca ha habido intención de hacerlo», y reconoce que en su día «sufrió presiones de empresas privadas» para que no se ejecutara. «Es una vergüenza, el equipo de gobierno tardó 19 meses en sacar el contrato de la obra a licitación pero la memoria estaba redactada en abril de 2023», aclara. Asimismo, manifiesta con seguridad que «Gesdesbur tampoco tenía intención de ejecutar los trabajos; estaban ya abocados a las presiones de pagos y lo único que hizo fue cobrar dinero», sentencia.

Fuente original: www.diariodeburgos.es