La evolución de la Formación Profesional hacia una enseñanza basada en el desarrollo de proyectos y con un importante carácter internacional, genera la posibilidad de conectar territorios y aportar conocimientos, que trascienden más allá de las aulas. El CIFP Santa Catalina ha realizado un intercambio con un centro de la localidad irlandesa de Dundalk para cambiarse los papeles y analizar los alumnos españoles dos destilerías de whisky en Irlanda y sus análogos en la isla atlántica dos bodegas de la Ribera del Duero.
El objetivo principal suponía vincular la formación con la realidad económica y cultural de cada zona, a la vez que se ponía en marcha una colaboración internacional. Así, los estudiantes de Gestión Administrativa en Aranda y alumnos de marketing en Dundalk trabajaron conjuntamente en un proyecto práctico.
«Son productos muy ligados a la identidad de cada lugar. La relación que tenemos aquí con el vino, allí la tienen con el whisky», relata uno de los alumnos que ha participado en este proyecto. Aseguran que ambas bebidas se parecen mucho más de lo que creemos y que su manera de promocionarlo resulta muy similar.
«El vino en España y el whisky en Irlanda cumplen un papel muy parecido: tradición, cultura y consumo social», explican y cuentan que los dos productos representan la historia y la identidad de cada uno de los territorios. Asimismo, una de las profesoras que han participado en el proyecto, apunta que existe un importante parecido entre ambas ciudades, ya que Dundalk cuenta con una población muy similar a Aranda y un desarrollo económico muy basado en la industria.
El reto se complicó debido tanto a la limitación temporal para desarrollar el análisis como por la necesidad de hacer una presentación en inglés para poner las conclusiones en común con los estudiantes irlandeses. Este último hándicap se convirtió en el principal reparo de los alumnos a la hora de enfrentarse a la puesta en común.
Sin embargo, finalmente su exposición resultó exitosa. «Al principio estábamos muy nerviosos. Tuvimos que practicar varias veces delante de la cámara para acostumbrarnos», cuentan y añaden que el profesor irlandés les dio la enhorabuena por su presentación.
Para el profesorado, este tipo de iniciativas resultan clave en la formación. Consideran que la educación debe ir más allá del aula y preparar a los estudiantes para situaciones reales donde la iniciativa y la capacidad de resolución resultan fundamentales.
«La educación debe adaptarse para que lo que aprendan los estudiantes les sirva en la vida profesional y personal», destaca la profesora al frente del proyecto, Ximena Chicote. La experiencia se ha valorado muy positivamente tanto por docentes como por alumnos, que destacan el carácter práctico y dinámico de la actividad. A pesar de la intensidad del proceso, coinciden en que ha merecido la pena.
«Han tenido que adaptarse, resolver problemas y comunicarse, que es lo que van a necesitar en el mundo laboral», destaca Chicote y asegura que la formación tiene que ir mucho más allá del aula y que enfrentarse a una situación que ha requerido otro idioma refuerza su confianza y profesionalidad.
Fuente original: www.diariodeburgos.es