La provincia de Burgos acabó la temporada de incendios forestales con 129 incidentes registrados que quemaron casi 193 hectáreas en total, de las cuales arboladas fueron 20. En términos generales, fue un año tranquilo en Burgos, nada que ver con los grandes incendios de un año de récord que se vivió en Castilla y León, con provincias gravemente afectadas como León, Zamora y Salamanca.
Si se comparan los datos facilitados desde la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Castilla y León de 2025 con los del 2024, se observa que la superficie afectada por los fuegos fue un 70,84% menor. Las hectáreas calcinadas disminuyeron de las 663 en 2024 a las 193 en 2025. En la temporada de 2024 la superficie arbolada quemada alcanzó las 139 hectáreas frente a las 20.
El total de fuegos declarados en el ámbito rural creció en 2025 en un 16,2% con respecto al ejercicio de 2024, cuando se contabilizaron en las mismas fechas 111 percances frente a 129; sin embargo, la gravedad de los siniestros fue bastante menor.
Los incendios catalogados como muy graves son aquellos que superan las 500 hectáreas afectadas y no se registró ninguno de este tipo ni en 2024 ni en 2025.
Desde Medio Ambiente, se informa de que del total de 129 fuegos en los que intervinieron los medios habilitados por la Junta de Castilla y León en la provincia de Burgos, intencionados fueron 48, que representa la principal causa de fuego. Este casi medio centenar de incendios en los que tuvo que ver la mano del hombre ocasionaron daños en 1,6 hectáreas de superficie arbolada, 94 de matorral y monte bajo y casi 10 hectáreas de pastos.
La siguiente causa más habitual de los fuegos contabilizados en Burgos fue, con 32 percances, el origen desconocido y en 22 de ellos figura como un inicio accidental. En 16 ocasiones fue un rayo el que provocó el incendio como causa de distintas tormentas de importante intensidad y otros 11 casos se achacan a negligencias.
Los iniciados de forma accidental son los que quemaron mayor cantidad de superficie arbolada con casi una decena de hectáreas, la mitad del total arrasado por el fuego en la última campaña.
El mes de agosto fue el que más incidentes registró con fuegos que se comunicaron en localidades como Moncalvillo y Palacios de la Sierra, Oña y Villalbilla. En todos ellos se vio afectada superficie forestal, pero quedaron bajo control con relativa celeridad, gracias a los efectivos movilizados y la colaboración de los vecinos de los lugares afectados.
Durante 2024 se contabilizaron 46 fuegos de origen intencionado, 21 fruto de alguna negligencia y 19 accidentales. Otros 12 se iniciaron por causas que no se pudieron establecer, figuran como origen desconocido, y 11 más fueron fruto de algún rayo caído en la provincia.