La localidad burgalesa de Hacinas estrenará en unos meses restaurante y tienda

Lo que antaño fue una tenada en el casco urbano de Hacinas va camino de convertirse en un nuevo servicio para el pueblo. Las obras de lo que será ‘La carpintería del abuelo’ avanzan y la apertura del restaurante y tienda que albergará este coqueto edificio está más próxima. Detrás de este proyecto emprendedor se encuentra Alberto Gallego, natural de la localidad, jubilado activo que se ha embarcado en este negocio para que los vecinos de su pueblo puedan tener un lugar donde reunirse y socializar. 

Para ello compró el edificio y comenzó con su reforma, lo que supondrá una importante inversión económica. En su diseño se ha mantenido parte de la estructura, de piedra, y se ha apostado por materiales como la madera para la cubierta. Consta de una cocina, baños, zona de comedor, un espacio destinado a tienda «para productos de primera necesidad» y unos grandes ventanales que dan a la terraza exterior. «La obra se encuentra al 70% de su ejecución. Me gustaría poder abrir en abril, pero no sé si se va a poder cumplir este plazo, ya no depende de mí, sino de los diferentes oficios, licencias y burocracia», comenta.

Para atender el negocio Alberto Gallego prevé contratar a dos personas. «Gracias a Dios ya las tengo, espero que no cambie la situación», comenta sobre un proceso que no es sencillo. «Los horarios de la hostelería son complicados, por lo que no todo el mundo está dispuesto a trabajar en ella. Tampoco es fácil poder emplear a personas inmigrantes por los obstáculos que hay para conseguir el permiso de trabajo», cuenta. 

La obra se encuentra al 70%, por lo que confía en abrir esta primavera.La obra se encuentra al 70%, por lo que confía en abrir esta primavera. – Foto: Luis López Araico

Socializar. La iniciativa hostelera se despertó en Alberto Gallego, profesor de idiomas, cuando percibió que estaba afectando a la vida social del pueblo los «horarios irregulares» del único bar que existe en la localidad. «Nos teníamos que ir a otro pueblo para poder tomar algo. Yo esperaba que alguien se lanzara a abrir uno, pero como no sucedía, decidí crear este restaurante y tienda donde también se podrá tomar algo, y sobre todo, socializar», explica Gallego, que destaca el buen ambiente entre los vecinos de Hacinas y la importancia de que exista un local con unos horarios estables de apertura. «Es fundamental que se pueda mantener la vida social», cuenta sobre la labor de este negocio. 

Con él no pretende «nada ambicioso», sino cubrir una carencia, «que el que quiera comer algo pueda hacerlo». Y es que Hacinas también tiene turismo. «Es un pueblo bonito, que tiene el Museo del Árbol Fósil y que ha sido recomendado por National Geographic. Hay gente que viene a visitarnos y que no tienen donde comer, así que pretendo que todo aquel que venga tenga un lugar donde poder hacerlo», relata sobre su restaurante, que empezará con algo básico. 

La obra, ejecutada al 70%, mantiene la estructura de piedra y emplea madera en la cubierta

A través de este negocio, además de ampliar la oferta de servicios en Hacinas, también rendirá un homenaje a su padre, que en febrero cumplirá 98 años y ha sido carpintero. «Es en su honor, en el de nuestros antepasados y en el de mundo rural», afirma Gallego, que también quiere exponer en el local algunas de las piezas de madera artesanas creadas por su padre y herramientas antiguas usadas en este oficio. 

Detrás de esta valiente iniciativa emprendedora también hay reivindicaciones. «Se debería de agradecer y ayudar a todo aquel que empieza un negocio en el medio rural. Uno de los apoyos sería una mejora de la fiscalidad, entre otras mejores condiciones para que esos negocios sean atractivos, rentables y pueda haber un relevo generacional», concluye.

Fuente original: www.diariodeburgos.es