Calle casi medieval a la puerta de casa en Gumiel de Izán

Vivir en una localidad cuajada de patrimonio, con un entramado de calles que te hace viajar con la imaginación a la época de la Edad Media, tiene su encanto. Pero el día a día puede convertirse en una carrera de obstáculos, a veces insalvables, para ir a comprar el pan o salir a dar un paseo. Así lo viven Carmen Álvarez y Benito Cámara, un matrimonio de Gumiel de Izán que, aunque a la puerta de su vivienda no haya el empedrado típico de las calles principales gomellanas, tienen muy difícil llegar hasta el centro de la localidad, porque la vía Cantarranillas, que es donde se sitúa su casa, no tiene aceras y la banda de rodadura está destrozada. 

La situación se agudiza porque ella tiene una prótesis ortopédica en la pierna izquierda y, para más inri, su marido está recién operado de la rodilla, por lo que se ve obligado a confinarse en su casa porque «salir a la calle es todo un peligro», asegura. «Cuando voy a la compra con el carro, tengo que tener mucho cuidado para que no me tire», relata Carmen mientras sale con su muleta a la calle para enseñar el socavón con el que lidia todos los días. «Y la calle va cuesta abajo, así que me busco otro camino menos difícil para mí, pero este boquete no lo puedo evitar», lamenta.

Aunque el presupuesto con el que cuenta un Ayuntamiento como el de Gumiel de Izán tiene muchas limitaciones, su alcalde ha atendido la reclamación de estos vecinos y se ha puesto manos a la obra para conseguir fondos para arreglar esta calle. «He estado en la Diputación, a ver si hay alguna línea de subvenciones a la que podamos acudir y me han dicho que quizá en las ayudas de urgente necesidad», expone Jesús Briones el resultado de sus indagaciones. Porque afrontar una inversión de este calado resulta ahora inviable para las arcas municipales. «Tenemos un anteproyecto para hacernos una idea de lo que habría que hacer, y nos cuesta 200.000 euros», puntualiza Briones. 

La cantidad supone más del doble de la partida con la que cuenta este municipio para obras de urbanismo este año, en torno a 98.000 euros. «A ver si con un poco de aquí, otro poco que consigamos allí, logramos al menos arreglar la calle hasta la casa de este matrimonio, y más adelante terminarla», plantea como posibilidad el alcalde de Gumiel de Izán.
Mientras tanto, Carmen y Benito piden un poco de consideración a sus vecinos, porque el acceso a su casa es de tierra y, cuando entran los vehículos, «se pone lleno de barro y levantado por las ruedas y yo no puedo andar por ahí» asegura Carmen, que asegura que «cuando llueve es peor, entre el barro y las marcas de las ruedas no queda ni una zona libre por la que pueda pasar sin caerme».

Fuente original: www.diariodeburgos.es