La tierra, seca como el pellejo de una oveja tras un verano tórrido, llora la pérdida de un hombre bueno. Un trabajador, un paisano, que perdió la vida en Espinoso de Compludo (León) el pasado sábado 16, víctima de un accidente en una autobomba durante la lucha contra los incendios. La prevención de incendios, o mejor dicho, la falta de ella, es la sombra alargada que se cierne sobre esta tragedia.
El silencio de los montes, roto por el dolor
Desde estas tierras de la Sierra de la Demanda, donde la memoria de los incendios es un eco constante en las conversaciones de los mayores, sentimos el dolor de la pérdida como propio. Tres vidas segadas por las llamas en León en una sola semana… Un número que hiela la sangre, que nos recuerda la fragilidad de la vida frente a la fuerza desatada de la naturaleza, si no se la respeta y se la gestiona con sabiduría.
La voz de CCOO: un grito en el silencio
María Enciso, secretaria general de CCOO Soria, ha expresado su pésame y su apoyo a los familiares y al trabajador herido. Sus palabras, cargadas de la amargura de quien ve cómo se repiten los errores, señalan directamente a la Junta de Castilla y León. ¿Acaso no se hubiera evitado esta tragedia con una mejor gestión de los recursos y una mayor inversión en la prevención de incendios?
Un operativo insuficiente: ¿falta de voluntad o de medios?
Enciso denuncia la falta de un operativo antiincendios permanente, acorde a las necesidades de nuestra extensa y valiosa comunidad. Habla de la privatización de servicios y la falta de personal, una situación que, según ella, ha contribuido a este «destrozo patrimonial» y a la pérdida de vidas humanas. Palabras que resuenan con fuerza en los pueblos de nuestra tierra, donde la economía y la vida misma dependen en gran medida de la riqueza natural.
La trashumancia, antaño un espectáculo vital para estas tierras, hoy se ve amenazada por la falta de gestión. Nuestros montes, testigos mudos de siglos de historia, de la vida monacal en lugares como San Pedro de Arlanza, se ven ahora amenazados por el fuego. ¿Qué futuro les espera si no actuamos con responsabilidad?
Desde la Sierra de la Demanda, hacemos un llamamiento a la reflexión. Es necesario un Plan de Prevención y Extinción de Incendios a la altura de las circunstancias, un plan que priorice la vida y la protección de nuestro patrimonio natural. Un plan que no se quede en promesas, sino que se traduzca en acciones concretas y en una gestión eficaz de los recursos. No podemos permitir que la historia se repita. No podemos permitir que más familias sufran la pérdida irreparable de un ser querido.
Fuente original: www.tuvozenpinares.com