¿Convertir locales en casas? Los constructores de Aranda quieren resolver así el problema de vivienda en alquiler

Decididos a buscar una solución a los más de 1.400 locales vacíos de Aranda de Duero, la Asociación de Constructores ‘Asecón’ ha trasladado al Ayuntamiento una solicitud para poder convertir estos espacios en lugares habitables. La iniciativa se extendería por toda la ciudad, salvo las calles y plazas comerciales y el casco antiguo.

Según explica el presidente de Asecón, Rubén Madrigal, los locales “están heridos de muerte y no hay una solución fácil”. “Transformarlos en vivienda es la única salida”, defiende al recordar que así lo han hecho ya otras ciudades de Castilla y León como Burgos o Valladolid. Por el momento, el equipo de Gobierno de Antonio Linaje se ha comprometido a estudiar la propuesta. “El viernes estuvimos con ellos reunidos y hay predisposición”, agradece Madrigal.

En su opinión, es una fórmula de futuro y una solución para un parque de viviendas que en alquiler apenas existe en Aranda de Duero. “La demanda sigue siendo muy importante pero no hay productos”.

Rubén es además el propietario de Hunter Properties, una de las principales inmobiliarias de la capital ribereña. “Aunque a día de hoy no hay casi nada para alquilar, creo que estamos en una transición y que en año y medio se podrá resolver en parte este problema”, asegura con la mirada puesta en las construcciones nuevas que se van a entregar y también en los inversores que están comprando viviendas viejas, de segunda mano, para rehabilitar y poner en alquiler. El perfil del inquilino es sobre todo gente joven que viene de fuera por motivos laborales. “Gente local hay muy poca, es un mercado muy residual”, puntualiza.

En cuanto aumente el número de viviendas disponibles, los alquileres, apunta, recuperarán su precio normal. “Al final el mercado se regula solo. Ahora, como hay muy pocas, los precios están unos 50 euros por encima de lo normal”. Pero, ¿Qué tipo de viviendas se buscan en alquiler? Por lo general, son pisos de uno o dos dormitorios. “Casas preferiblemente nuevas o seminuevas y valoran mucho que sean modernas porque casi todo es gente joven”.

En venta, el panorama no mejora. Según detalla, hay bastante menos que antes. Además, las de segunda mano, que requieren reforma, “cuesta mucho venderlas”. “El precio continúa bajando y se pueden hacer ofertas”, señala. Las nuevas, por el contrario, “vuelan y no bajan un céntimo”.

En el horizonte tampoco hay grandes expectativas. “La mayor promoción que hay es la ‘Infinity’, que la tenemos nosotros, está prácticamente vendida, al igual que otra que tenemos de menor tamaño en la Bajada del Molino”.

La medida no afectaría a las zonas comercialesLoreto Velázquez

Las viviendas de Protección Oficial tampoco solventan el problema. Según explica, lo que hay en marcha está prácticamente vendido y es difícil que se hagan más, porque los costes han subido mucho y ha dejado de ser atractivo para las promotoras. Además, como el Gobierno subió el baremo de precios, tampoco es ya tan interesante para los compradores porque ahora no hay tanta diferencia de precio; las de Protección Oficial incluyen requisitos que hay que cumplir como no poder vender la casa en un determinado tiempo y las del mercado libre tienen, por otro lado, “mejores acabados y calidades”.

La escasez de viviendas en alquiler y en venta condenan la supervivencia de los pueblos

LORETO VELÁZQUEZ / ARANDA

Su preocupación se extiende a la falta de vivienda unifamiliar, “porque hay mucha demanda”. “Lamentablemente es una de las grandes carencias del Plan General de Ordenación Urbana recientemente aprobado. No hay suelo para este tipo de viviendas y se necesita”.

Por zonas

A la hora de buscar casa, la mayoría quiere centro, dejando, eso sí, las calles más complicadas como la calle Isilla. “Sobre todo buscan calles intermedias como Burgo de Osma, San Francisco o Fuenteminaya, calles con mejores salidas”, advierte, consciente de que desde que se peatonalizó el centro “cuesta más vender ahí”.

En cuanto a los locales, salvo la calle Isilla, “que es la Milla de Oro y local que cierra, local que abre” y otros puntos clave como la plaza de la Constitución, en el resto se negocia y los precios han bajado muchísimo”. 

Fuente original: www.elcorreodeburgos.com