La pérdida de habitantes en el mundo rural se mantiene constante. En los últimos 30 años, los pueblos de la Ribera del Duero han sufrido un descenso de su población tal que provoca que el 30% de los municipios de la comarca ya estén por debajo de los 100 empadronados.
Varias localidades del entorno de Aranda han perdido en este periodo de tiempo entre un 40 y un 60% de su población, según se extrae de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Municipios como Brazacorta o La Sequera aparecen entre los más perjudicados, este último con un censo por debajo de los 30 habitantes.
A ellos se les suman otros como Terradillos de Esgueva, Pineda Trasmonte o Cabañes, que también han reducido sus vecinos a la mitad. En total, alrededor de una veintena de pueblos ribereños no alcanza las 100 almas.
Una de las cuestiones que más se repiten dentro de los pueblos más perjudicados en este descenso, está directamente relacionada con la falta de vivienda. Según apuntan los alcaldes de la zona, pocas personas venden casas y quienes lo hacen llegan a pedir precios desorbitados por inmuebles que necesitan una rehabilitación.
Pese a la creación de programas privados como el que lanzó Rural Vivere para buscar casas en las que invertir y poder alquilar, en la mayoría de los municipios rurales resulta muy complicado hacerse con viviendas preparadas para mudarse, ya sea mediante una compra o por medio de un alquiler.
Muchos ayuntamientos han optado por la rehabilitación de casas para poner en marcha opciones de alquiler social y permitir la llegada de nuevos vecinos. Localidades como Adrada de Haza, Berlangas de Roa, Fuentecén o Fuentenebro cuentan con inmuebles disponibles. Otras como Moradillo de Roa, están pendientes de poder reformar y poner a disposición este tipo de edificios públicos.
Un tímido aumento global. Pese a que las zonas rurales pierden habitantes, la evolución de la comarca en los últimos 30 años no ha resultado negativa. Aranda, centro del territorio, se mantiene como foco de atracción de población, no al ritmo deseado, pero si de manera constante. En este sentido, la capital ribereña ha pasado de tener 29.200 censados en 1996 a alrededor de 34.000 en 2025.
Debido a este crecimiento y al de algunos otros pueblos como Fresnillo de las Dueñas, Fuentespina, Castrillo de la Vega o Fuentelcésped, la Ribera está un 2% por encima de los datos de hace tres décadas. En este caso, destaca que los municipios que tienen una evolución positiva en su desarrollo demográfico se encuentran, en su mayoría, en el cinturón de Aranda. A ello se suma que en todos ellos se ha apostado por la construcción de viviendas para atraer a nuevos pobladores.
Otro de los ejes claves a la hora de mantener el número de vecinos está directamente relacionado con el sector del vino. En muchas localidades, el trabajo en el campo sostiene el padrón y permite la llegada de nuevos habitantes, muchos de ellos migrantes. Precisamente, en poblaciones en las que la viticultura está más presente, la caída de vecinos ha resultado mucho más leve o incluso ha sumado tímidamente personas, como en el caso de Anguix, que ha crecido en torno a un 2,5% desde 1996.
Fuente original: www.diariodeburgos.es