Raúl Herrero trabaja en la Kronospan de Salas de los Infantes, como muchos vecinos de Palacios de la Sierra y otros pueblos del entorno. Pero bien podría ejercer de panadero, por cómo entró la noche del martes en Moncalvillo. Los pitidos de la bocina de su coche resonaron por todos los rincones del pueblo y no tardaron en sacar a la gente de sus casas o del bar, más rápido que cuando uno no quiere quedarse sin la torta dulce o esas esponjosas magdalenas. Extrañados, porque ni olían a humo, ni acertaban a ver fuego, se enteraron así de la amenaza que se cernía sobre ellos.
Como si fuera una premonición, semanas antes comentaban con este periódico qué podría ocurrir si un incendio como los que asolan Zamora, León o Galicia este verano amenazara su pueblo y ellos siguieran sin cobertura de móvil.Pues ocurrió el martes. Y constataron que, como se temían, quedan a merced de la suerte y de la buena voluntad de otros.
De eso, de solidaridad y sentimiento fraternal, andan sobrados en la Sierra de la Demanda, como se pudo ver la pasada madrugada, cuando corrió la voz de que había un fuego en la mojonera entre Moncalvillo y Palacios. No solo desde allí se echaron al monte a ayudar, sino que llegaron brazos de Salas, Quintanar, Castrillo, Vilviestre…
También gracias a Raúl se pudo poner el operativo en marcha más rápido que de costumbre, puesto que tras una llamada al 1-1-2, el segundo número que marcó fue el de los bomberos de Quintanar de la Sierra.Voluntarios, sí, como los de Huerta de Rey y Salas de los Infantes, que también se presentaron en la zona del fuego en cuanto fueron movilizados para colaborar con el operativo de la Junta de Castilla y León. Se sumaron a una veintena de medios terrestres, entre técnicos, agentes medioambientales y celadores, cuadrillas de bomberos forestales y conductores de autobombas y de un bulldozer. Y cientos de vecinos, que como antaño hicieron sus padres y sus abuelos, salieron a defender el bosque con lo que tenían a mano. Una motosierra, una pala, una azada o un simple pinocho para baquetear las llamas, que pudieron comenzar por una tormenta eléctrica.
Eran las 22.20 horas del martes cuando el trabajador palanciano, que rechaza el papel de héroe, regresaba a casa por la CL-117 y acertó a divisar el fuego. Pudo ubicarlo porque, como cazador, conoce bien los montes, y mientras llamaba a Emergencias llegó al pueblo y le dijo a su pareja, Maider, que tenían que salir hacia Moncalvillo, porque ni el móvil de Santi, el del bar, ni el de otro contacto le daban señal. «Hay que avisar a esta gente por si acaso», sabedores de su déficit de cobertura y con la mente puesta en los ganaderos que podían tener animales o naves cerca.
Por el camino asfaltado que une Palacios con Moncalvillo avanzaron en paralelo a una llamas que grabó Maider con el móvil mientras su chico conducía.Esos vídeos circularon durante toda la noche por las redes sociales y encogieron el corazón de toda una comarca.
Raúl también temía lo peor al volante, con el fuego a unos 150 metros. «Ahí comienza el monte y no hay un cortafuegos hasta Hontoria del Pinar, Rabanera y Cabezón. Si cambia el aire y va para arriba, estaba seguro de que no iba a parar», reflexiona en conversación telefónica con este periódico.
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Fuente original: www.diariodeburgos.es