El embalse de Castrovido se tragará otros 2,2 millones para sellar el sumidero

El Consejo de Ministros aprobó en su reunión de ayer la declaración de emergencia para las nuevas obras que se tienen que hacer en el embalse de Castrovido antes de poder comenzar su llenado y que costarán un máximo de 2,23 millones de euros. La primera actuación, que costó 3,3 millones, no ha servido para sellar el sumidero detectado en el vaso principal ni poder garantizar la seguridad de una infraestructura cuya obra civil se terminó hace ya más de 4 años, en diciembre de 2020. 

Este periódico ya adelantó hace unos meses que los trabajos desarrollados desde 2023, y que han sufrido varios retrasos, no habían sido suficientes para dar por zanjados los problemas de filtraciones que se detectaron un año antes en la infraestructura burgalesa. «La magnitud de la zona a tratar ha implicado que las tareas de sellado deban continuar hasta alcanzar una cota que permita volver a iniciar el proceso de llenado hasta un cierto nivel», informó la Confederación Hidrográfica del Duero, sin avanzar coste ni plazos de la nueva operación. Ahora se sabe el presupuesto máximo por el que saldrá a licitación la nueva intervención, que se adjudicará rápidamente gracias a esa declaración de emergencia que llega desde Moncloa. En el caso de que los plazos sean más ajustados que la primera obra -15 meses teóricos- y que no se produzcan retrasos por climatología adversa u otros condicionantes, el organismo de cuenca considera que podría iniciar el proceso de pruebas del embalse «en el año hidrológico del 2025», que comenzará en octubre y se prolonga hasta septiembre de 2026. 

Como se calcula que esa fase de puesta en carga llevará dos años, siempre que no venga un periodo prolongado de sequía que impida continuar las labores, el estreno operativo de Castrovido no llegará hasta el otoño-invierno de 2027, esto es, 7 años después de concluirse su construcción.

Prórroga con Tragsa. Aún sin funcionar, el embalse levantado en la localidad de Terrazas demanda atención y presupuesto. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (miteco) acaba de formalizar la prórroga con Tragsa de los servicios de conservación y mantenimiento de la presa y el azud de Los Vados -la playa de cola ubicada entre el cuerpo principal y el polígono de Palacios de la Sierra-, que sí está lleno. El contrato inicial se firmó en diciembre de 2023 y fue ampliado por 3 meses, hasta el 30 de abril de 2025. Ahora se aprueba extender los trabajos por otros 12 meses, con un gasto de 443.136,21 euros.

La construcción acabó en 2020 y  las filtraciones se detectaron a principios de 2022

A su vez, Tragsa ha tenido que prorrogar el contrato con una consultora privada, Auscultación y Taller de Ingeniería S.A., a la que encargó la auscultación del estado de la presa tras el sellado del sumidero que tiene paralizado el llenado y la gestión del inicio del llenado, tarea clave porque el ingeniero al frente «va a ser responsable junto con el director de Explotación de la presa, de garantizar que el resultado sea favorable sin ningún tipo de incidente que pueda ocasionar daños de considerable magnitud, si el proceso falla», recalcaba el pliego. Pese a que el trabajo no ha podido ni comenzar, la empresa pública se ha visto obligada prácticamente a duplicar el importe para ampliar el plazo otro año, hasta superar los 300.000 euros. 

Suma y sigue.

Fuente original: www.diariodeburgos.es