El Nido pone a Sonorama a bailar la jota y mover Tucucu

El Trigo ya no es lo que era. Después de esta edición es mucho más diverso, más inclusivo, más reivindicativo y, sobre todo, más terrenal. El Trigo menos indie y de mayor raigambre ha elegido ya a sus nuevos ídolos y sus nuevos reinos, Extremadura y Castilla. El viernes lo conquistó Sanguijuelas del Guadiana con una charanga y su ‘Verbena en vena’ y hoy El Nido, con su jota y el perreo de pandero, que no es más, ni menos, que una contagiosa forma de mover Tucucu a la que no se ha podido resistir ni Sandra Delaporte.

Domingo, último día de batalla, la plaza del Trigo con la mitad de gente y un grado más al sol -en Sonorama todo puede subir de intensidad, también el calor- y una música bailable pero tranquila. Un clima perfecto para disfrutar de un vermú relajado antes de una siesta de las que hacen afición. Se las prometían muy felices los presentes hasta que han visto saltar a Rodrigo Cachorro y a Peio Lekunberri al escenario para pedirles que acompañaran con palmas los primeros compases de Perdón. Y ya no se han podido sustraer al ritmo en todo el concierto.

De tal manera se ha metido al público en el bolsillo la banda burgalesa que al terminar su segundo tema, Lo que siento, el público ya estaba pidiendo escenario principal para ellos. Lo ha hecho tantas veces y con tanta vehemencia que Javier Ajenjo se ha visto obligado a confirmarlo para la próxima edición, después de alabar a un grupo que se siente «orgulloso de su tierra» y destacar la importancia de comprometerse con las raíces.

Los cinco de El Nido se han marcado un 'Los Amores' a pecho descubierto rodeados de gente y a más de 40 grados.Los cinco de El Nido se han marcado un ‘Los Amores’ a pecho descubierto rodeados de gente y a más de 40 grados. – Foto: Ramis

El Nido ha cantado su versión de Somos Castellanos, un tema orginal de Orégano, grupo burgalés que tienen entre sus influencias, y después una jota en la que han pedido el tren Directo para Aranda, del mismo modo que han reivindicado una Palestina libre. De hecho, el percusionista Eneko Lekunberri llevaba dibujada en su cabello la sandía que se ha convertido en un símbolo a favor del pueblo masacrado por Israel.

En esa Ronda al canto se ha acompañado El Nido de los hermanos ribereños David y Juan Carlos Fresnillo Romero a la dulzaina y el redoblante; para después hacerse un hueco entre el público y acompañarse del coro que más sabe de música de toda España, el de la Plaza del Trigo.

Nadie en el viento encuentra alimento/Pal soñador son malos tiempos, reza la letra de Los Amores, que vale para cualquier sitio menos para el Sonorama. «Si soñamos y seguimos soñando que este el mejor festival del mundo es solo gracias a vosotros», ha recordado su director Javier Ajenjo, para presentar a la última sorpresa del Escenario Trigo, el coruñés Carlos Ares, antes de echar el telón de la 28 edición.

Eneko, Álvaro, Nacho y Sandra Delaporte, en la Plaza del Trigo.Eneko, Álvaro, Nacho y Sandra Delaporte, en la Plaza del Trigo. – Foto: Ramis

 

 

Fuente original: www.diariodeburgos.es