El valle que pudo haber sido digital y no fue en la Sierra de la Demanda

Se presentó como un proyecto innovador capaz de atraer talento y proyectos empresariales a la Sierra de la Demanda, a la que iba a convertir en el primer Valle Digital y en epicentro de desarrollo a través de iniciativas tecnológicas. En verano del 2022 se dio a conocer al público, pero nació unos meses antes, durante los que decenas de voluntarios, de los pueblos de la comarca y de fuera, ya estaban contagiados por la ilusión de abrir una ventana de futuro a la zona y se habían dividido en grupos de trabajo aportando ideas y proyectos a desarrollar. ‘Inteligencia artificial colectiva’ lo definió José María González, de la empresa tecnológica CiBUC e ideólogo de esta iniciativa, que ha promocionado de la mano de Agalsa (que lo asumió como propio) y cuya realidad a día de hoy es muy diferente a las expectativas con las que surgió. 

La falta de financiación para poder dar vida a las muchas propuestas que se generaron ha llevado a El Valle Digital a una situación de «stand-by», según González, que califica su estado de «camino sin salida». Y lo dice por los requerimientos para obtener ayudas, «con la exigencia de presentar avales y adelantando cantidades importantes de dinero que no podemos asumir», reconoce el promotor, que mantiene que así «es imposible» y que ante esta situación «no hay vía de poder hacer nada». 

Sostiene sus declaraciones en un ejemplo. A principios del año pasado el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico valoró muy positivamente la solicitud de El Valle Digital, que se presentó a la convocatoria como «la iniciativa digital de repoblación rural integral más ambiciosa de Europa». Obtuvo la cuarta posición y 43.000 euros. La ayuda conllevaba una inversión de 100.000 euros (adelantando la subvención), pero en su día reconocieron la dificultad para asumirla, lamentaron la baja cuantía de la misma y renunciaron. 

«Mientras que el panorama siga así», añade González, no van a presentarse a más convocatorias, a no ser que haya «un cambio radical». Mantiene que ha tenido que asumir el coste de un experto en subvenciones, que ha salido «escaldado» y asegura que en ningún caso van a matar a El Valle Digital, porque la marca está ahí y la llama se puede prender. «Todo puede dar muchas vueltas y en un momento dado podemos apoyarnos en ella y avanzar, eso sí, si nadie lo facilita va a ser difícil», cuenta. 

Intentaremos ir sacando adelante proyecto a proyecto a través de subvenciones»

Califica la situación como de «agridulce», en ningún caso de «fracaso», y reconoce el esfuerzo que se llevó a cabo por parte de todos, haciendo «algo sin precedentes como era poner a una comunidad a pensar». Dice que hay que «quedarse con lo bueno, que han emergido relaciones, que se ha aportado una visión nueva y que se han sembrado proyectos fértiles» y mantiene que queda «un banco de ideas, de trabajo que se empezó y que se puede continuar», para lamentar que no haya una apuesta real por el medio rural. «Nuestro proyecto era una pera en dulce, podía haber sido un espejo para otras zonas, pero no apostaron por él». Su actividad actual se limita a «un perfil bajo» de promoción de la comarca en redes sociales. 

Desde Agalsa, su gerente, Fernando Castaño, reconoce cómo aquella subvención, a la que el proyecto llegó como empresarial y no como comarcal para poder concurrir, supuso un antes y un después. En cualquier caso, afirma que «la experiencia ha sido muy buena» y que ha servido de hoja de ruta para el grupo de acción local, donde El Valle Digital se mantiene vivo de una forma más sencilla. «Hay muchas iniciativas que siguen ahí y que se pueden sacar adelante. Dentro de los viables, la idea es sacar proyecto a proyecto a través de subvenciones». 

Voluntarios decepcionados. El Valle Digital se presentó con una gran puesta en escena. Se llegó a hablar de una inversión de más de 400.000 euros y de la creación de 100 empleos en la zona. Atrás quedan también muchos voluntarios que han dedicado tiempo, energía y horas de videollamadas a este proyecto y que reconocen su decepción y desilusión. 



Fuente original: www.diariodeburgos.es