La de coleccionar cromos es una de las aficiones a las que uno más rápido se engancha cuando se es joven. Lograr reunir todas las pegatinas o estampas de los y las futbolistas de Primera o Segunda División es un reto que algunos empiezan con timidez pero que finalmente se acaba convirtiendo en un desafío casi personal. Apellidos como Mbappé, Yamal, Sancris, Griezmann, Panichelli o Bellingham están en boca de todos los aficionados al balompié en la provincia, que desesperan por lograr llenar los huecos vacíos que les faltan para completar la ansiada colección.
Sin embargo, en Lerma los nombres que más se escuchan cuando se forman los clásicos círculos de intercambio no son precisamente los de las estrellas mundiales. Tampoco los de los jugadores de inferior división, ni los de las leyendas. En la villa ducal, las pegatinas llevan la fotografía de los niños y niñas que forman la cantera del Racing Lermeño, el equipo del pueblo. Sin actividad en categorías superiores desde el pasado verano, el club centra actualmente sus esfuerzos en la formación de los más pequeños.
Para que sus miembros tengan un bonito recuerdo cuando pasen los años y, por qué no, para tratar de hacer más piña entre ellos, han lanzado esta temporada su propio álbum. Cada uno de los 107 miembros que conforman los seis equipos del club -desde jugadores hasta entrenadores o delegados- cuenta con su cromo completamente personalizado, tanto de pose como con el balón en los pies.
«Queríamos tener un detalle con los chavales para que en el futuro puedan recordar con quién jugaban», explica Pablo Rodríguez, entrenador de uno de los conjuntos alevín y promotor de la iniciativa. Tras consultar diversas posibilidades, optaron por lanzar un álbum personalizado con el que los niños y niñas de la cantera puedan verse reflejados como auténticas estrellas del balompié. «Estamos muy contentos. Ha tenido una respuesta extraordinaria», reconoce.
Los propios protagonistas, algunos de los cuales suman a esta colección a la que empezaron después de verano de Primera y Segunda División de fútbol, confiesan que verse reflejado en un cromo «como Vinicius Junior» les encanta. «Al principio me daba algo de vergüenza, pero ahora mola», apunta Eric, al que apenas le faltaban unos pocos huecos que llenar con pegatinas para completarlas todas. En mejor tesitura se encuentra Hugo, un joven que logró pegar la última pegatina hace un par de semanas. «Me ha costado mucho encontrar alguno, pero estoy muy contento de haberlo terminado», reconoce este alumno del colegio Pons Sorolla, el primero que logró acabar la colección.
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Fuente original: www.diariodeburgos.es