Hay pocos lugares más llamativos para quienes desconocen Aranda de Duero que sus bodegas subterráneas. El centro de la localidad, horadado de varios kilómetros de cuevas se convierte en un laberinto perfecto para perderse, para imaginar e incluso, para viajar al pasado, sobre todo cuando se transforman en un plató de cine o de televisión.
Con mucha imaginación y un equipo no demasiado grande, el director y productor Paco Arasanz ha cambiado totalmente la estética de dos bodegas subterráneas arandinas para convertirlas en un refugio antiaéreo de la Guerra Civil, un uso que según cuenta el responsable de la película, ya se le dio a finales de los años 30, precisamente por su profundidad.
«Estos túneles medievales me parecen un lugar increíble para rodar», cuenta el promotor de la película. Asegura que se trata de una historia de terror, ambientada durante la guerra, que se ha adaptado a partir de una obra de Leon Tostoi: La familia del vurdalak. «Se trata de una historia clásica, pero le hemos dado una vuelta para que pase aquí, en España», añade Arasanz, quien también ha escrito el guion de la cinta.
El equipo técnico y artístico no resulta demasiado grande, en torno a las 15 o 20 personas, eso sí, con nacionalidad española y mejicana, algo que se refleja principalmente en el reparto.«Andrés Montiel, que es un actor bastante conocido en México, está en la película», apunta el director.
A él, se le suman varios artistas más, entre ellos los arandinos Valentín Martín, del grupo de teatro Cartel, y Sergio García, de Segundo Acto. Este último, además, ha echado una mano con la producción de la película, que se rodará principalmente entre las bodegas de la Peña Tierra Aranda y la Peña El Chilindrón.
De los ocho días de rodaje que tienen previstos, han cumplido dos, y sólo con eso ya tienen alguna anécdota divertida que contar. «Ayer tuvimos que usar humo artificial durante la grabación y salió por un zarcera, la gente empezó a llamar a la policía pensando que había un incendio», cuenta García. Debido a ello, colocaron un cartel en la puerta de la bodega para informar de que cualquier hecho que pudiera resultar llamativo, estaba directamente relacionado con esta filmación.
Esta no supone la primera película que Paco Arasanz graba en Burgos. Relata que cuenta con otros proyectos realizados en la provincia, para los que ha recibido la ayuda de la Burgos Film Comission, como en el caso de Obayifo Project, que consiguió hacerse viral en redes sociales y colarse en la Comic Con de San Francisco. «Nos gusta mucho rodar aquí porque encontramos localizaciones muy interesantes», concluye el director.
Fuente original: www.diariodeburgos.es