La famosa cascada de Orbaneja del Castillo ya luce una cara totalmente renovada después de las mejoras que se han llevado a cabo en todo el entorno, pensando tanto en el visitante como en la protección de este increíble patrimonio. La limpieza de la frondosa vegetación, la colocación de un amplio mirador y la creación de varias pasarelas por zonas por donde antes no se podían transitar suponen un antes y un después para uno de los pueblos burgaleses más turísticos.
El amplio mirador, que permite ahora adentrarse en la cascada para poder ver más cerca que nunca el salto del agua, se alza como una de las grandes novedades realizadas por parte de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León. La obra se ha integrado perfectamente en el paisaje y esa precisamente es una de las cuestiones por la que más han luchado las administraciones, también la Junta Vecinal, a la hora de desarrollar dicho proyecto. Ahora los turistas han ganado punto privilegiado para fotografiar este espacio. Y una de las ventajas más comentadas es que ahora la gente se concentrará más en dicha instalación en lugar de quedarse en mitad de la carretera.
«Se trata de mantener todo lo natural que se pueda, este es nuestro principal recurso», explica el alcalde de Orbaneja del Castillo, José Martínez, que se muestra realmente encantado con el resultado y considera que las nuevas infraestructuras están muy bien pensadas para que los visitantes disfruten más del entorno. Según aclara, tanto el mantenimiento como la responsabilidad civil -en caso de que ocurra algo- corresponde a la administración regional. Por otro lado, menciona que ahora deben empezar a sacar más partido económico a la cantidad de personas que llegan y es que, según afirma, en 2025 superaron los 600 visitantes de media cada día.
La retirada de vegetación y la nivelación de varias zonas permiten ver ahora esta espectacular imagen. – Foto: Patricia González
La limpieza de la maleza permite ahora ver nuevas zonas, ocultas hasta ahora, mientras la inauguración de unas pasarelas y escaleras ayuda a recorrer con seguridad la zona. Ya se han colocado -a falta de algún remate- las barandillas de acero -o cable- y los rollizos de madera, limitando así el espacio de acceso entre las diferentes charcas y las pasarelas. Además, se ha colocado nueva señalización vertical.
Este se trata de un proyecto que depende de los fondos europeos y por ello este mes de junio tiene que estar terminado, como explicaban desde la administración regional a este periódico a principios de año. Sin embargo, no se ha podido actuar antes puesto que había que esperar a que bajase menos agua.
El pueblo de Orbaneja se encuentra incluido en el catálogo de BIC y se considera esencial el desarrollo socioeconómico que supone para la comarca. Pero se debe mantener su uso turístico evitando la degradación del medio. Así, se ha tratado de preservar la formación tobácea y mejorar las condiciones de seguridad. Existe un grave problema de compatibilidad de usos al tratarse de formaciones tobáceas activas, insertadas en pleno casco urbano, que además son atravesadas por la carretera BU-643. La carencia de protecciones y delimitaciones de las zonas transitables incitaba a que estas acabasen siendo pisadas y, en consecuencia, deteriorándose. Por esa razón se ha llevado una completa actuación para ofrecer una solución definitiva.
En las épocas donde la cascada lleva mucho agua se producían desbordes de forma habitual y eso suponía un gran peligro para todos los visitantes y también para los coches que pasaban por la carretera. A la Junta Vecinal no le ha quedado más remedio que realizar algunas actuaciones de urgencia en el último año para tratar de evitar esta situación, pero se necesitaba algo definitivo. Por dicha razón desde la Junta se han renivelado diferentes zonas de las tobas, consiguiendo así reconducir el agua, evitar sedimentaciones de material próximas a los muros e impedir que el agua invada la acera y la carretera.
Nuevas ideas. En este pueblo burgalés tienen claro que quieren mejorar -aún más- la estancia del turista y para ello la Junta Vecinal ha comprado en los últimos tiempos varias fincas para poder seguir ampliando y adecentando todo el entorno de la cascada. La última iniciativa pasa por crear una zona recreativa junto a la cascada. Ya se ha limpiado entera la parcela y ahora queda colocar las mesas y los bancos -que también se integrarán con el paisaje- para que la gente pueda sentarse allí a descansar.
Además, también se va a mejorar la iluminación en la acera de la carretera y en el futuro se quiere desarrollar alguna iniciativa en la antigua central eléctrica, que lleva desde los años 60 en desuso.
Fuente original: www.diariodeburgos.es