La comarca burgalesa de Pinares se blinda ante la ola de asaltos

Algunos bromean diciendo que van a empezar a dejar la puerta de sus bares abierta. «Así por lo menos no nos las rompen», afirman. Pero la guasa tiene otras muchas connotaciones detrás: resignación, inseguridad, rabia y miedo. Los hosteleros de la comarca pinariega están siendo estos últimos meses víctimas de una oleada de robos sin precedentes, algunos soportando dos asaltos en apenas mes y medio. Por eso piden más medios humanos, más presencia de guardias civiles en las calles de los pueblos, caminos y carreteras. «Los que hay hacen lo que pueden, nos consta que se implican y que están trabajando para dar con ellos, pero no son suficientes para cubrir una zona tan amplia. Se necesitan más medios», mantienen los profesionales, que dentro de sus posibilidades están blindándose, colocando verjas en las puertas o instalando sistemas más sofisticados de seguridad.

Denuncian que los cuarteles de la provincia han ido soportando sucesivos recortes de personal durante las últimas décadas. «Antes había patrullas de guardia por la noche en Quintanar, Salas, Hontoria del Pinar, Huerta de Rey, Covarrubias e incluso Hontoria de la Cantera, cuyo cuartel ya ha desaparecido, y ahora hay una única pareja por la noche para patrullar todo», explica un hostelero, que mantiene que los ladrones conocen la situación y se aprovechan de ella a su costa. «Si lo hacen es porque ven facilidades en la zona», añade otro de ellos.

(Más información y testimonios de cuatro hosteleros robados, en la edición impresa de este sábado de Diario de Burgos o aquí)



Fuente original: www.diariodeburgos.es