La Curra cambia de pelaje en el Carnaval más madrugador de Burgos

El despertador de Hacinas sonaba a cencerro y alboroto. A las nueve de la mañana y con más energía que nunca, los niños habían subido hasta la cueva del Castillo para encender una fogata con las retamas que habían recogido en el monte el sábado por la tarde. El fuego era un toque de atención para dejar claro quién iba a llevar la batuta en el frío pero soleado domingo de febrero;también era la señal de inicio de uno de los carnavales más antiguos (se introdujo durante la Guerra de Independencia) y mejor conservados de la provincia (ni la pandemia paró la celebración).

Tras conquistar las alturas, los chavales se escondieron bajo La Curra, protagonista de la fiesta. Se trata de una vaca romera fabricada con un armazón de madera cubierto por una tela con infinitas cintas de colores, que ellos mismos cosen en los meses anteriores. Acompañada de una réplica de menor tamaño, las dos figuras lideraron un pasacalles por el pueblo, en el que los niños menores de 15 años se encargaron de tocar cada puerta para pedir huevos y dinero al ritmo de una coplilla que traían bien aprendida. «Gallo, gallina, para la tía Martina. Gallina, gallo, para el tío Nazario. Un huevito de la gallina Pinta…», recitaban con un fuelle alimentado a golpe de billetes y chucherías. Sorteando las casas vacías y fisgando entre las persianas echadas, sacaron largas sonrisas a las señoras mayores, que recordaron viejos tiempos y agradecieron «a las nuevas generaciones» mantener la tradición en pie.

Al avanzar la mañana se incorporaron los más remolones hasta reunirse un grupo de 39 chavales, que esperaron a los feligreses en la puerta de la Iglesia de San Pedro con los cencerros y los cuernos de la curra en alto. Tras las protocolarias persecuciones de las vacas romeras, se dirigieron a la Casa del Cura, donde gastaron el presupuesto recaudado en una comida. El próximo fin de semana pasarán el testigo a los mozos, que sembrarán el caos por las calles con la tarasca, un monstruo con cabeza de burro.

(El reportaje completo y las fotografías, en la edición impresa de Diario de Burgos de este lunes o aquí)



Fuente original: www.diariodeburgos.es