Tráfico activará en Burgos un radar de tramo en la N-120 y prevé colocar más en el futuro

El exceso de velocidad es una de las principales causas que hay detrás de un accidente de tráfico. Una causa que se suele combinar con otras, como las distracciones, para desencadenar un accidente. Con esa premisa, desde la Dirección Provincial de Tráfico de Burgos se trabaja en sistemas de control de la velocidad y el último paso que se ha dado ha sido la próxima puesta en servicio de un radar de tramo en la carretera N-120.

Aún no está activo, pero el dispositivo ya está instalado, ha pasado por todas las pruebas de uso y ya solo falta poner la fecha para su puesta en servicio. De hecho, ya hay carteles colocados que informan a los conductores de que llega a un punto kilométrico en el que se controla la velocidad a través de un radar de tramo. El que Tráfico ha colocado en la carretera N-120 está ubicado entre Villafranca Montes de Oca y Villambistia, en torno a 3 kilómetros de recorrido. «Tenemos todas las autorizaciones, no habría más pruebas que hacer para ponerlo en marcha», explica el director provincial de Tráfico, Raúl Galán, aunque no puede dar una fecha de la puesta en funcionamiento. «No puedo dar una fecha, pero no creo que tarde mucho», apunta.


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No será el único radar en tramo que se coloque en carreteras de la provincia de Burgos. «Es posible que tengamos alguno más porque estos radares, esta nueva ola de radares que estamos colocando forman parte del plan de choque que sacamos el año pasado para intentar reducir la siniestralidad ya que tuvimos un repunte, sobre todo en ciertas circunstancias».

El funcionamiento de un radar de tramo es sencillo. «Te capta un vehículo que pasa por un punto determinado y luego te lo vuelve a captar en un punto determinado al final del tramo y lo que te calcula es el espacio-tiempo», explica el director provincial de tráfico. En función del tiempo que el vehículo haya tardado en recorrer la distancia se establece «la velocidad media, y si está por encima de los límites, pues habrá que sancionar». En el caso del radar de tramo de la N-120 se trata de una zona en la que el límite es a 90 kilómetros por hora.

Del mismo modo, la elección de este tramo de la carretera de Logroño no es al azar. El director provincial de Tráfico explica que es desde la Subdirección General de Gestión de la Movilidad y Tecnología y el Centro Estrada, con sede en León, desde donde se establecen los criterios para la ubicación de un radar de tramo. «A nosotros sí que se nos piden informes y que aportemos lo que nuestra experiencia nos dice, pero desde hace un par de años tenemos una instrucción en la cual se explican cuáles son los criterios», apunta Galán.

Una ubicación que «no es al azar», ya que «se hace mediante un algoritmo en el cual entran diversos criterios como pueden ser los excesos de velocidad detectados, la siniestralidad, la intensidad o la importancia de la carretera». En función de esos algoritmos «nos dan unas zonas más o menos peligrosas y son las que se tienen en cuenta a la hora de planear nuevas ubicaciones».

Concentración en Belorado, el pasado mes de septiembre, para exigir la finalización de la A-12.

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Además, el avance de las nuevas tecnologías, facilita las cosas. «Ahora es más fácil porque antes las ubicaciones estaban un poquito más condicionadas por la técnica», explica Galán. El primer requisito para poder colocar un radar es tener un acceso a fibra óptica. «Ahora todo eso con las nuevas tecnologías se ha superado. El acceso se puede hacer vía satélite, se puede hacer con una tarjeta SIM y otras técnicas para poder tener el radar conectado», destaca el director provincial de Tráfico. Esto permite que se pueda colocar el radar de tramo prácticamente en cualquier tramo de la red de carreteras del Estado en la provincia de Burgos.

En el caso de la carretera N-120, se trata de una vía con alta siniestralidad. El pasado año no se registraron accidentes mortales, pero el año anterior se cerró con tres fallecidos en accidente de tráfico. Esto ha hecho que a lo largo del pasado año se iniciaran movilizaciones periódicas a pie de carretera en localidades como Tardajos y Belorado, en las que se reclama que se avance en la construcción de la autovía A-12 entre Burgos y Logroño.

Siempre que se habla de radares surge el debate -más bien la queja- de se instalan para recaudar, cuando «el control de la velocidad tiene que existir de alguna manera». Independientemente de dónde se ubiquen los radares de tramo, el director provincial de Tráfico recuerda que «el conductor tiene que tener la sensación de que la velocidad se controla para evitar tentaciones», porque, apunta, «más de un tercio de los accidentes mortales que tenemos en este país y en el caso de la provincia de Burgos no es una excepción, a lo mejor la velocidad no es el factor fundamental, pero que es uno de los factores condicionantes en los que han contribuido para que, además de que se produzca el accidente, el accidente sea más grave».

Insiste en que «la idea es que los conductores sepan que la velocidad se controla y que en la medida de lo posible mantengamos una velocidad adecuada a las circunstancias de la vía, que tampoco es una cuestión de hablar solamente de exceso de velocidad, sino de velocidades inadecuadas».

Galán recuerda que una velocidad inadecuada se puede dar en circunstancias de nevadas, como pasó recientemente en Burgos. Situaciones en las que hay conductores que siguen circulando por carreteras a 90 o a 120 kilómetros por horas. «Hay que adaptar la conducción a las circunstancias en las que estamos, no tiene porque ser 90 sí o sí en todo momento», apunta. A nivel nacional, en 2024 la velocidad inadecuada estuvo presente en el 21% de los siniestros viales.

Fuente original: www.elcorreodeburgos.com