La Diputación de Burgos considera que ha llegado la hora de ir un paso más allá en la colaboración con la Iglesia para conservar el ingente patrimonio que atesora en la provincia, por lo que se plantea «empezar a ayudar a los monasterios», que tantos problemas tienen para mantener su «impresionante» conjunto de bienes, según avanzó el presidente, Borja Suárez, en la renovación del conocido ‘convenio de las goteras’ con el Arzobispado, uno de los «convenios estrella» de la institución provincial, que se sabe punta de lanza en la materia.
Este acuerdo, vigente desde 1993, llega a las iglesias que no están declaradas BIC. En los dos próximos años tendrán 5,2 millones de euros a su disposición, 4 de la Diputación y 1,2 de la Diócesis, en una convocatoria abierta, con 4 resoluciones parciales, de tal manera que se pueda «intervenir con rapidez» y los municipios y parroquias tengan «más reflejos, más capacidad para reaccionar con cierta urgencia», explicó Suárez. De hecho, esa premura será el criterio que más puntuación conceda a los solicitantes, además del valor histórico de los templos objeto de la intervención, el retorno de la inversión no solo para los fieles, sino para toda la comunidad, y la aportación que realicen las parroquias para completar la subvención de la Diputación y el Arzobispado, además de la fase de ejecución en que se encuentre la obra, para evitar que se queden rehabilitaciones a medias.
Con lo invertido entre 2026 y 2027 se superarán los 26 millones de euros a lo largo de tres décadas, aunque como reconoció el arzobispo Mario Iceta, «es un pozo sin fondo, una inversión continua» que parece no atisbar el final, por cuanto la Diócesis de Burgos tiene a su cargo 1.004 iglesias y otros 700 templos, ermitas y santuarios no parroquiales (…).
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