La empresa arandina Pascual y la Junta de Castilla y León han reafirmado su compromiso con la expansión del cultivo de soja en la región, como una alternativa agrícola sostenible y rentable. «Venimos a refrendar y a impulsar un acuerdo que tenemos, un protocolo para la mejora de estas plantaciones en este territorio», explica el viceconsejero de Política Agraria Comunitaria y Desarrollo Rural, Jorge Llorente. A través de un nuevo protocolo de colaboración, ambas entidades impulsan los beneficios que esta planta supone para el suelo, puesto que permite la fijación del nitrógeno, bajo consumo de agua y un papel clave para la rotación de cultivos. El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, Itacyl, lidera actualmente los ensayos para adaptar las variedades más productivas, algunas de las cuales han alcanzado rendimiento de hasta 5.000 kilogramos por hectárea.
Pascual sólo utiliza soja española para sus bebidas vegetales. Actualmente, el 25% de su materia prima para la línea Vivesoy proviene de Castilla y León, algo que resulta clave para la factoría que subraya la importancia de la trazabilidad del producto. «Toda la soja que nosotros envasamos es nacional. Nos ha costado mucho trabajar con más de 200 agricultores para aprender del cultivo y adaptarlo a nuestro modelo productivo», explica Joaquín Lorenzo, director de Compras Agro de Pascual. Esta política, de consumo de producto de cercanía, permite que se reduzca la huella de carbono. De la misma forma, la apuesta por este tipo de desarrollo permite ofrecer al público final bebidas y derivados de gran calidad y saludables.
Fuente original: www.diariodeburgos.es