La población de la Ribera del Duero cada vez está más envejecida, lo que se hace palpable en muchos ámbitos, y uno de ellos, son las residencias para personas de la tercera edad. En la comarca hay algo más de un millar de plazas, aunque el número de solicitantes que desean ocuparlas resulta mayor. Más de la mitad de los asilos para personas mayores de la zona reconocen tener una lista de espera. Esta, va desde las 6 semanas en la que menos, hasta incluso más de un año para quienes más aguardan.
Esto viene principalmente provocado porque todos estos geriátricos ribereños se encuentran al 100% de capacidad, y los que no lo están asumen que atraviesan una situación temporal, y que en pocos días, volverán a estar en máximos. Sin embargo, hay otro pequeño grupo de residencias que priorizan no cubrir el cupo por dar un mejor servicio. «Nosotros hacemos una inclusión paulatina de las personas. Ahora, por ejemplo, tenemos dos plazas libres, y ha entrado una persona esta semana, por lo que esperaremos a que se adapte para cubrir la plaza que nos queda», explica Pedro, gerente de la Residencia Nuestra Señora del Carmen, en Peñaranda de Duero.
Algo similar sucede en Adrada de Haza. En la Residencia Valle del Cuco, una de las más recientes aperturas en toda la Ribera del Duero, tienen mayor capacidad por espacios y por personal del que ahora mismo asumen. Este cupo interno viene motivado por la adaptación al servicio del personal. «No llenamos porque llevamos poco tiempo abiertos, y creemos que lo mejor es seguir formando poco a poco al personal. Tenemos plazas disponibles, pero tampoco queremos pasar de nadie a todo lleno como si nada», explica Carolina, directora de este asilo.
Por otro lado se encuentran aquellas residencias que por su experiencia y reputación, cuentan con grandes lista de espera pese a su enorme capacidad en cuanto a plazas se refiere. En esta tesitura se encuentran Ciudad del Bienestar, con 107 plazas, la Residencia La Luz, con 118 plazas, y por último la Residencia Sagrada Familia, con 140. Entre las tres suman más de un tercio de la oferta en la comarca, y también se reparten los problemas en cuanto a ocupación y lista de espera se refiere.
Virginia Pechorromán, directora de la Residencia Sagrada Familia, cuanta como en el geriátrico que ella gestiona siempre están al completo, y que el tiempo de duración de la lista de espera resulta «muy variable». Relata que hay gente que puede esperar dos semanas y tener su plazas, mientras que en cambio hay otros solicitantes «apuntados desde hace dos o tres años fácilmente». El motivo radica en que en la Residencia Sagrada Familia priorizan el perfil de la persona que va a entrar, y si este corresponde con la vacante disponible.
En la Residencia La Luz no llegan a tener gente desde hace años aguardando el puesto, pero sí que tienen un baremo de espera más definido. María, forma parte del equipo organizativo de esta, y adelanta que ellos están «entre las cuatro o cinco semanas mínimo». No obstante, apunta a que las listas de espera «son muy variables y dependen de las temporadas».
En la Ciudad del Bienestar, residencia ubicada también en Aranda, más que por fechas, hablan de su lista de espera por personas. «Actualmente tenemos a unos 35 en espera», confirma Selma, su directora. Aún así, señala que se trata de una espera que «siempre es variable», y piensa en una posible ampliación. «Alguna vez lo hemos planteado, porque es necesario y cubriríamos plazas», concluye.
Fuente original: www.diariodeburgos.es