Las listas de espera de las autoescuelas arandinas se engrosan a medida que pasan las semanas. La falta de profesorado para las clases prácticas hace que el tiempo para recibir el turno de conducción se eleve considerablemente. Por ello, los que actualmente se encuentran al pie del cañón reivindican la necesidad que hay en la localidad de otros compañeros de profesión: «la falta de profesores de autoescuela la estamos solventando con jornadas inmensas, trabajando prácticamente de sol a sol», explica uno de ellos. La falta de profesionales ha aparecido con el paso de los años, a causa principalmente de las jubilaciones, y aunque no se trate de un problema exclusivo de la capital ribereña, como destacan, afecta en el trabajo.
Además, el problema con los examinadores procedentes de Burgos acentúa la cuestión. Actualmente hay tan solo tres revisores disponibles (de una plantilla de cinco, ya que dos se encuentran de baja), que tan solo bajan a Aranda una vez por semana para hacer las pruebas durante la mañana. Los profesores de la capital ribereña también reclaman el cambio que ha habido con respecto a otros tiempos. «Hace mucho que no bajan todos. Antes venían todos los examinadores, y en una misma mañana te quitabas muchos exámenes», explican.
El efecto que provoca el verano sobre la situación tampoco deja las cosas solucionadas. En la época estival se suman las vacaciones de los propios examinadores con la demanda de prácticas y exámenes de los arandinos que no están el resto del año, con el principal ejemplo de los estudiantes. «La gente normalmente se coge vacaciones en verano, ellos están en su derecho. Pero claro, en esta época es cuando nosotros hacemos el corte para le gente que vive fuera, que si no la cogemos ahí se les expira la vigencia del teórico. Y claro, con ello, dejas a los que están aprobando en mayo ya para mínimo finales de septiembre», detalla uno de los profesores locales.
La solución para revertir una situación que cada semana que avanza se vuelve más caótica parece sencilla, sacar más profesores con los que solucionar la demanda de alumnos que buscan su permiso de conducción y aliviar la jornada y las responsabilidades de los otros mentores. No obstante, esto no resulta del todo sencillo, ya que el curso necesario para instruir en una autoescuela representa otro de los problemas. «La gente se piensa que es fácil, porque solo hay que estar pendiente de la carretera y ya. Pero si fuera así, lo tendría todo el mundo, la complejidad es mayor», añaden desde uno de estos centros de formación en Aranda.
El Colegio San Gabriel ofrece un ciclo de FP de Formación para la Movilidad Segura desde hace dos años, algo que tampoco ayuda a paliar la demanda de profesionales cualificados para las autoescuelas locales. «Hay muchos que van y se lo sacan, pero son gente de fuera, o que no va a trabajar aquí. Los que nos quedamos aquí estamos vendidos», concluyen.
Fuente original: www.diariodeburgos.es