Los vascos engrasan la economía de la comarca burgalesa de Merindades

Como una lotería, un privilegio y un motivo de alegría ven desde la comarca de Las Merindades el decisivo papel que juega la población vasca en su economía. La zona norte de Burgos se alza como uno de los puntos de la provincia con más segundas residencias y durante los fines de semana, festivos y el verano se multiplica el tránsito de personas procedentes de la comunidad autónoma vecina, lo que permite que funcione la caja de muchos comercios y negocios de hostelería. A la mayoría de los ayuntamientos no les queda más remedio que aumentar personal o tomar diversas medidas, pero todos los alcaldes lo aceptan y lo ven con buenos ojos porque saben que aquí las ikurriñas dan vida.

Uno de los datos más significativos es el elevado porcentaje de viviendas no principales en toda la comarca de Merindades. Según el Censo de Población y Vivienda 2021 del Instituto Nacional de Estadística (INE), destacan Valle de Losa (82,5%), Merindad de Valdeporres (82%), Valle de Valdebezana (80,4%) y Junta Traslaloma (79,7%). Con unas cifras algo menos altas se localizan Espinosa de los Monteros (72,4%), Medina de Pomar (71%), Villarcayo (68.9%) o Valle de Mena (56,5%). Isaac Angulo, alcalde de Medina, calcula que tienen unas 2.000 segundas residencias y considera que son «una ciudad de servicios» y que la llegada masiva de población vasca genera enormes beneficios en todos los negocios. «Consumen aquí, gastan aquí y repercute de forma positiva en la economía. El comercio aquí funciona bien y se han creado puestos de trabajo», desarrolla. EnArija el IBI lo abonan hasta 420 viviendas, aunque su regidor apunta que tan solo están abiertas a diario medio centenar. Lo que sí que queda meridianamente claro es que, al registrar unos precios mucho más bajos que en el País Vasco, Burgos, y especialmente Merindades, se ha transformado desde hace décadas en el refugio ideal de muchos vascos para tener un remanso de paz lejos de las grandes urbes.

El alcalde de Villarcayo, Adrián Serna, menciona que en su caso se dispara la población en varios momentos del año y, según un estudio que les hizo el servicio de estadística de la UBU sobre la base del consumo de agua, en julio y agosto arroja una media que supera las 20.000 personas, pese que los empadronados son 4.300. Pone como ejemplo que tienen hasta 3.200 viviendas en total, «una barbaridad» si se compara con el número de empadronados y de ahí la alta cifra de segundas viviendas. Eso sí, en los últimos cuatro años están aumentando los habitantes y tratan «ofrecer actividades y servicios todo el año, cuando más vengan mejor; y que independientemente de la edad que todos sigan viniendo».

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Fuente original: www.diariodeburgos.es