La Junta denuncia que la presa de Castrovido sigue «estancada»

Obras de Castrovido III
La vicepresidenta primera considera que el cambio de proyecto «ralentizó todo y supuso pérdidas millonarias».
La presa de la polémica en Castilla y León vuelve a la palestra. La Junta de Castilla y León considera que la ejecución del embalse de la localidad burgalesa de Castrovido «no avanza, sus obras siguen estancadas», según apuntó a este periódico la vicepresidenta primera y consejera de Medio Ambiente, María Jesús Ruiz. Un proyecto que, a su entender, debería haberse concluido hace «cuatro años como mínimo» y que ha implicado una «pérdida de dinero intolerable.
La controversia colea aún de la intensa disputa que enfrentó, a partir de 2004, a la Junta de Castilla y León y a la entonces ministra de Medio Ambiente, la socialista Cristina Narbona, quien modificó el proyecto inicial, ya adjudicado e iniciado por Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), en 2003, para variarlo con el propósito de construir una presa de cola de doce metros de altura y con cien de frente.
Una iniciativa que hoy sigue en marcha y que el actual equipo ministerial prevé concluir a finales de 2011 o en 2012, dado que los trabajos actuales «avanzan a velocidad de crucero», tal como señalaba recientemente el presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), Antonio Gato.
Pero ésta es una visión que no comparte María Jesús Ruiz, quien sentencia que «hay una incertidumbre grande con esta obra», a la par que asegura que «habría que pedir responsabilidades», por la demora y los costes que ha supuesto su retraso.
Si bien reconoce que «el cambio de una ruta perfectamente diseñada por técnicos de la CHD se hizo caprichosamente para materializar una presa bastante sui géneris», también apunta directamente al anterior equipo ministerial como responsable del parón.
Desde la CHD, Gato argumentaba recientemente que la presa cuenta con un presupuesto en este ejercicio que supera los 20 millones de euros -una quinta parte de la cuantía total planteada inicialmente-, con el objetivo de que «Castrovido deje de ser un tema de debate para convertirse en una realidad».
El embalse burgalés tendrá una capacidad de 44,13 hectómetros cúbicos y permitirá laminar avenidas y garantizar el consumo de agua de cerca de 30.000 personas que viven en los municipios de la zona del Arlanza.
Del mismo modo, será relevante en el ámbito agrícola, dado que permitirá el regadío de unas 6.000 hectáreas del entorno.
Fuente: La Razón