La Reserva de Caza de la Sierra de la Demanda desea trofeos mejores y zonas para oír la berrea

La Junta Consultiva de la Reserva de Caza de la Sierra de la Demanda se reunió ayer y el Plan de Ordenación Cinegética del periodo 2026-2035 se convirtió en uno de los asuntos principales que se trató. Tanto el que se puedan conseguir mejores trofeos como que se pueda aprovechar mejor el turismo que llega por la berrea se alzan como dos de las cuestiones más destacadas, pero en el proyecto se incluyen diversas propuestas muy ambiciosas.

El plan presentado tiene como propósito principal reforzar el control de ungulados silvestres, especialmente jabalíes y ciervos, para mantener densidades que resulten socioeconómicamente sostenibles. De la misma forma, busca recuperar las poblaciones de corzo, muy mermadas durante los últimos años por la incidencia de diversas enfermedades y competencia interespecífica.

Este documento pretende recoger las actividades y definir los objetivos generales y demográficos para todas las especies cinegéticas presentes en la reserva, estableciendo las directrices necesarias para garantizar una gestión sostenible y equilibrada. Además, se establecen metas enfocadas a incrementar los ingresos de los propietarios, compatibilizar la actividad cinegética con el creciente uso público de los montes integrados en la reserva, incluyendo como novedad la creación de una red de puntos de observación y escucha de la berrea del ciervo, y potenciar la proyección exterior de la reserva y sus municipios. Con todas estas iniciativas busca consolidarse su valor como recurso natural y turístico.

Se elevarán de 665 a 800 las capturas de jabalí ante la aparición del brote de peste porcina

Lo que no se mencionó en la jornada de ayer fue del tema de los celadores, una cuestión sobre la que se ha hablado mucho en los últimos años puesto que había menos de los necesarios y eso generó pérdidas económicas a los pueblos. Ahora el problema parece solucionado y eso es sinónimo de que no se hable de ello, como dice Javier Domínguez, alcalde de Barbadillo de Herreros. Por otro lado, recalca que sí se habló de esa necesidad de mejorar los trofeos y solucionar los problemas de población que se han vivido en los últimos tiempos.

El delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Burgos, Roberto Sáiz, presidió ayer esta reunión anual, donde también se trataron las propuestas para el plan de caza de cara al próximo periodo 2026-2027. Se prevé un total de 481 autorizaciones, con un total de 239 destinadas a la becada -la mayor cifra hasta la fecha-, una de las especies más demandadas en la reserva. El resto de permisos para otras especies de caza menor se limita a 33. Así, 126 corresponden a cacerías colectivas de ungulados silvestres, en concreto de jabalí y ciervo, 72 a recechos de ciervo, 6 a recechos de corzo y 5 a esperas o aguardos de jabalí, en lo que se refiere a especies de caza menor.

Por otro lado, se plantea incrementar las capturas de jabalí de 665 a los 800, en un contexto complejo marcado por la aparición del brote de peste porcina africana y la previsión de medidas extraordinarias para su prevención y control. 

En cuanto a la memoria de 2024-2025 destaca especialmente que se alcanzaron unos ingresos de 407.069,45 euros para las entidades propietarias, la cifra más alta de la última década, gracias a 405 permisos tramitados.



Fuente original: www.diariodeburgos.es