En algunos lugares sacar al perro a pasear no se trata solo de una rutina del día a día y también supone una pequeña declaración fiscal. Las mascotas van ganando terreno y ya cuentan hasta con sus propios parques, pero igual es menos conocido que algunos pueblos burgaleses poseen una novedosa tasa por tener can. Bien es cierto que no está muy extendida y que para la mayoría simplemente sirve como una forma de controlar el censo, aunque al fin y al cabo se trata de una forma de recaudación más que está recogida en una ordenanza municipal. Eso sí, a los pueblos tampoco les supone un ingreso extra muy cuantioso…
En Quintanar de la Sierra aprobaron una tasa anual de 2,50 euros y, según se detalla en la ordenanza publicada en julio de 2025 en el Boletín Oficial de la Provincia, se hace con el fin de contribuir al mantenimiento del censo y los servicios municipales relacionados con el bienestar animal. Además, se menciona que estarán exentos del pago aquellos perros guía de personas con discapacidad, los de asistencia debidamente acreditados y los adoptados en refugios municipales durante el primer año. Por otro lado, se detalla que tanto los fondos recaudados por sanciones como por tasas de tenencia de animales se destinarán a programas de bienestar animal, rescate, acogida y adopción, además de poder establecer convenios con entidades de protección animal para garantizar la correcta atención de los animales intervenidos.
En el caso del Valle de Mena la tasa anual que se cobra por tenencia de perros asciende hasta los 6,01 euros al año y actualmente el censo se eleva a 695, que se revisa cada año con las correspondientes altas y bajas. La ordenanza entró en vigor en 1990 y, según aclara el alcalde, José Luis Ranero, los ingresos municipales no tienen una aplicación directa pero «en cualquier caso desde el Ayuntamiento se realizan inversiones y trabajos vinculados al tema de mascotas que precisan de financiación municipal como el parque de perros o la limpieza viaria».
Por otro lado, en la localidad de Frías llevan ya «bastantes años» pagando este impuesto y asciende a 3,61 euros anuales. «Está relacionado con los propietarios de los perros y el chip de cada perro, así que está en conexión el censo veterinario con el censo municipal y así sabemos los que están bajo ese control veterinario», argumentan desde el propio Ayuntamiento. El propietario tiene que darse de alta en el censo veterinario y todos los años se hace una revisión en la fecha que se pasa el padrón, donde se ven las altas y bajas, y la finalidad de dicha recaudación pasa por emplear el dinero a cuestiones como la limpieza o el mantenimiento de espacios, como ocurre con el resto de los tributos.
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