Las máquinas comienzan a preparar el terreno en Burgos para el nuevo tramo de la A-11

El 27 de enero se firmó el contrato para la construcción del tramo de la Autovía del Duero que debe conectar la variante de Aranda, en su extremo oeste en Fresnillo de las Dueñas, con la de Langa de Duero, en territorio soriano; pero los trabajos sobre el terreno no han comenzado hasta este mes de mayo. «Llevamos ya moviendo máquinas desde hace tres semanas, pero con muchos paréntesis a causa de las lluvias, a ver si paran ya y podemos coger ritmo», confiaba este sábado uno de los trabajadores que preparan el terreno para esta importante estructura de comunicación.

Estas primeras labores se desarrollan en las inmediaciones de La Vid. Mientras maquinaria especializada realiza el desbroce de una zona de monte bajo cercana, otro equipo se encarga de destruir antes de volver a construir. Una vez que se colocaron decenas de estacas de madera sobre el terreno para marcar dónde va cada estructura, los operarios se centran estos días en eliminar las obra de drenaje transversal que se ejecutaron por la anterior adjudicataria de las obras, antes de que se paralizasen los trabajo y se rescindiese el contrato allá por 2016. «Tenemos que quitar los ODT, que es como los llamamos, porque ha cambiado la normativa y ahora los tubos tienen que ser más grandes», explican sobre el terreno por qué hay que deshacerse de lo que ya estaba hecho. «Con estas estructuras se recoge el agua de lluvia, que por esta zona hay mucha, y se lleva para que acabe en el río», aclaran la función de estos grandes desagües.

Además de las inclemencias meteorológicas, el arranque de los trabajos a pie de trazado se ha topado con distintos contratiempos y retrasos. Uno de ellos fue tramitar «los contactos con los Servicios Territoriales de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León para realizar la correspondiente prospección faunística de la zona y poder proceder a la realización del trasplante de sabinas afectadas por el trazado de la autovía», especificaban desde el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. A ello se añaden la dificultad de encontrar trabajadores especializados para ejecutar estas grandes obras públicas y la lentitud de todo trámite administrativo, que ha ralentizado el inicio de este proyecto.

En medio de lo que ahora es un paraje natural de tierras de cultivo de cereal y parcelas perdidas, a poco más de tres kilómetros de La Vid, resulta difícil imaginarse cómo va a cambiar el paisaje una vez que se completa la construcción de este tramo de la Autovía del Duero, que conectará la parte burgalesa con la soriana. «En esta zona va uno de los enlaces, con una gran rotonda, que tendrá otra igual al otro lado, para conectar con la carretera de la N-122», explica allí mismo uno de los empleados de la UTE Obrascon Huarte Lain SA y ASCH Infraestructuras y Servicios SA, que se hizo con el contrato por 180 millones de euros y un plazo de ejecución de 37 meses, por lo que los 22,3 kilómetros de este tramo de autovía deberían estar acabados en enero de 2028.

El proyecto, que se tuvo que actualizar para esta segunda licitación, contempla en su diseño más de 30 pasos superiores e inferiores de nueva ejecución, además de los enlaces en la zona de Zuzones-La Vid y el de Vadocondes, para el que se conservará la carretera que conecta la N-122 con Santa Cruz de la Salceda. Lo más destacado del proyecto, por su entidad, son el viaducto previsto en el semienlace de Langa, en el punto kilométrico 13+700 y, sobre todo, el nuevo viaducto sobre el río Duero que se construirá en el PK 21+580 y que tendrá unos 250 metros de longitud. Esta es «la estructura más relevante del proyecto» y sufrió algún cambio en el documento definitivo porque, al tratarse de una zona de especial protección, se intentaron minimizar las nuevas afecciones a la zona natural de la ribera y se mantuvo el trazado lo más parecido posible al proyecto inicial.

Fuente original: www.diariodeburgos.es