Las puntadas que embellecen de la briviescana Begoña Hermosilla

Desde bien pequeña tuvo claro que la costura era una de sus grandes pasiones. La descubrió en casa porque Begoña, su madre, siempre llevaba a mano una aguja por si acaso. Ello influyó a que de alguna manera siguiera sus pasos. Pero desmarcándose de lo habitual. Begoña (hija) Hermosilla apuntaba maneras ya en su niñez. Comenzó a bordar y a adentrarse en el mundo de las telas y los hilos con tareas simples como el punto de cruz, y en su adolescencia hizo sus pinitos en la elaboración de disfraces para Carnaval sin haber recibido ningún tipo de formación más allá de la que aprendió por sí misma. Amante de lo diferente, apostó por diseñar sus prendas de ropa que ella misma acabó confeccionado, a mano o a máquina, y los buenos resultados animaron a la briviescana a dar un paso más y profesionalizar su mayor afición. Durante dos años estudió un curso por las tardes -cuando el trabajo se lo permitía- de patronaje y hasta el día de hoy no ha dejado de ejercer lo que empezó siendo un pasatiempo para convertirse en un quehacer que ahora compagina con su empleo. 

Decidió dedicarse en sus ratos libres al arte del bordado y a exhibir, en cierta manera, sus creaciones. Con el tiempo, contando ya con algo más de práctica, se inició en la confección de trajes tradicionales -como los castellanos que lucen ella y su marido Javi el 14 de agosto en el acto de la ofrenda de flores de Briviesca, o los medievales de la Semana Cidiana de Burgos- y el bordado de estandartes para la Cofradía de la Vera Cruz y la Banda Municipal de Música. 

También ha elaborado bajo pedido -colaboración- el vestuario que portan los participantes en el acto de Descendimiento de Semana Santa. Diez vistosos trajes, cinco de romanos y otros cinco de judíos que solo se utilizan ese día; la indumentaria de los cofrades que acompañan al paso de La Carbonería y la insignia que procesionan; y el atuendo para un grupo de teatro de Jaén. Además, unos cuantos ‘modelitos’ que lucen los actores de Teatro Virovesca también son de cosecha propia. 

El crochet ha estado considerada una actividad femenina y del pasado, poco valorada»

La cuenta atrás ha comenzado y en menos de un mes (el 10 de agosto) proclamarán a las reinas de las fiestas de Nuestra Señora y San Roque en el acto del pregón. Aquí entra la importante labor de la artesana, que por segundo año consecutivo se encarga de la fabricación de las bandas, quizás el trabajo que más emoción le produce realizar. Sobre un tejido morado, como manda la tradición, con ribetes dorados, un lazo y el nombre de cada representante de las peñas -también de los alcaldesitos- pero con su toque personal y sobre todo de cariño, confecciona cada una de ellas en el taller, al que bautizó Briviatelier. «Cada vez que veo a las chicas con ellas puestas me recorre por el cuerpo un sentimiento muy especial», asegura. El hecho de que sea una vecina de la localidad y no una empresa grande que elabora miles para diferentes ayuntamientos se aprecia en el resultado final, y de ello también son conscientes las jóvenes. «La diferencia la marca el cariño y la delicadeza con la que se hacen las cosas. El año pasado me transmitieron que estaban encantadas y que eran las bandas más bonitas de la historia», comenta con tono gracioso. 

Las horas que dedica a este tipo de creaciones no siempre están pagadas con dinero, por ello solo realiza ciertas piezas para casa. «¿Cuánto debería cobrar por un traje que me lleva un mes fabricar? Es incalculable», sostiene. La Bernina (marca de su máquina de coser) echa humo por una buena causa: que la Bien Trazada luzca más bella que nunca.

Otros trabajos. En el horno de Briviatelier también se preparan otros proyectos igual de creativos que pueden adquirirse en las ferias en las que la creadora participa o a través de pedidos (algunos de los artículos están expuestos en su perfil de Instagram, @briviatelier). Tazas, camisetas bordadas, velas, estuches, termos y un sin fin de objetos personalizados están al alcance de todos.

Un importante granito de arena para la ciudad 
Begoña Hermosilla es conocida por todos en su localidad. Desde joven se ha involucrado en la programación cultural y de ocio y participa de manera muy activa en los actos y actividades sociales que se organizan. Formó parte del equipo de voluntarios de Cruz Roja y a través de la institución impartió bastante formación, alguna vinculada a la costura. 

Durante la pandemia se implicó al cien por cien para intentar garantizar la seguridad de sus vecinos y enseñó a su marido a coser mascarillas, que junto a las batas y gorros que fabricaron, repartieron en las residencias de ancianos y entre los briviscanos de manera altruista. 

Fuente original: www.diariodeburgos.es