El retablo de Belorado recupera brillo gracias al futuro de la restauración

Santiago le ha ayudado a Mónica Sánchez a cerrar su grado en Escultura con éxito, al igual que su invocación insuflaba ánimos a los guerreros hace siglos. Esta estudiante de 22 años considera «un privilegio» poder participar en la recuperación de la capilla dedicada al santo en Belorado, mientras que sus vecinos y devotos no tienen más que palabras de agradecimiento para los alumnos de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (ESCRBC) de Madrid y su coordinadora, Ana Carretero, por sumarse a la reconquista del patrimonio sacro del pueblo. 

«Está siendo un poco más complicado de lo que pensaba, especialmente la labor de eliminar repintes, pero por lo demás muy satisfactorio», detalla a las puertas de Santa María, en un descanso junto a varias compañeras de estudios. Mónica, que tiene decidido ampliar su formación con un Ciclo de Técnicas Escultóricas, repite prácticas extracurriculares en la localidad burgalesa. De hecho, ella ha sido una de las mejores embajadoras de Belorado en la escuela madrileña, que el año pasado firmó un convenio de colaboración por 5 cursos con el Ayuntamiento y la Asociación Pro Patrimonio Cultural y Semana Santa de Belorado. Esos «buenos comentarios sobre el pueblo y el trabajo» han animado a Fátima Mounir, de 24 años, a dedicar el mes de julio a trabajar en la restauración de distintas piezas. Acabado Tercero de la especialidad de Pintura, no tiene claro qué hacer. «Estoy un poco perdida», confiesa, así que quizás san Atilano le eche una mano en agradecimiento por sus desvelos. «En clase puedes trabajar de manera similar, pero aquí me he dado cuenta de que tienes el tiempo que tienes y debes amoldarte», explica. 

Sus palabras y los gestos de todo el grupo de 16 estudiantes denotan que el tiempo apremia. Apenas les quedan unos días y mucho por hacer, reconoce la coordinadora. «Pero somos mujeres 10 y lo conseguiremos», bromean las estudiantes antes de volver a colocarse el casco y empuñar los pinceles. Entonces, reina el silencio y la concentración máxima dentro de la iglesia de Santa María, la misma en la que reluce el retablo mayor que otro grupo de alumnos -algunos repiten- restauró el año pasado.

Los alumnos explicarán su trabajo en directo este sábado, en la Noche Blanca.Los alumnos explicarán su trabajo en directo este sábado, en la Noche Blanca. – Foto: Ramis

Este sábado, en la Noche Blanca de Belorado, los estudiantes explicarán su trabajo (desde las 22.30 horas, en tres grupos), mientras que los voluntarios de la Asociación Pro Patrimonio de Belorado tendrán un mercadillo solidario en la Plaza Mayor para continuar con la recogida de fondos para sufragar las labores de restauración, en las que se está volcando no solo Belorado, sino toda la comarca. 

La inauguración está prevista para la tarde del sábado 2 de agosto. Para entonces, a Santiago Peregrino costará reconocerle, porque su manto negro ha mutado en verde, al recuperar el color original que le dieron a la talla hace 500 años, además de un rostro en el que destacan unas cejas primorosamente perfiladas. Lo mismo ha ocurrido con otras figuras del retablo de esta capilla (a la derecha según se mira desde la entrada de la iglesia), que lucen brillantes y además protegidas contra los ataques de silófagos, como por ejemplo san Isidro, al que la afición por colgarle habas y otros alimentos había teñido de colores impropios y además presentaba «grandes depósitos de ceras comerciales que han entorpecido su limpieza», añade.

Entre las esculturas destaca una imagen tardogótica de la Triplex, representación de santa Ana con la Virgen y el Niño Jesús, que procede de la iglesia de San Pedro (en la Plaza Mayor), «una maravilla» a la que le han reintegrado partes perdidas accidentalmente, aunque siempre con una técnica que permite distinguir lo original del añadido. 

Mónica Sánchez trabaja con la escultura de Santiago Peregrino, pieza central del retablo que restauran y protagonista de su trabajo de fin de grado.
Mónica Sánchez trabaja con la escultura de Santiago Peregrino, pieza central del retablo que restauran y protagonista de su trabajo de fin de grado. – Foto: Ramis

También trabajan en el propio retablo, que se ha mojado en varias ocasiones y ha perjudicado imágenes y tablas. «Se ha recuperado lo que queda de policromía original» donde se ha podido y también se ha salvado un panel que representa el martirio de Santiago, otra «joya de gran calidad» que estaba a punto de desprenderse y caer por detrás del armazón. 

Fuente original: www.diariodeburgos.es