Hasta la bandera. Así estaba la Plaza Mayor, a la espera de que comenzase el pregón, el primero de los actos que dan paso a las fiestas patronales en honor a la Virgen de las Viñas. Un evento que tomó un cariz muy reivindicativo por el futuro de Aranda y que clamó, en la voz de los responsables municipales, por el tren y la universidad, pero con el recuerdo a la memoria más reciente, de la mano de una de las agrupaciones que más ha hecho por la internacionalización del nombre de esta localidad: A Ua Crag.
Este colectivo artístico, que surgió a mediados de los años 80, innovó, rompió fronteras y trasladó la cultura más allá de los circuitos oficiales. «El impacto en Aranda fue muy considerable, con obras de arte en la calle, itinerarios propios y una respuestas ciudadana muy notable», destacaron Rufo Criado y Julián Valle, encargados de dar voz a todos sus compañeros durante el pregón.
No faltó una alusión a los «jarros de vino, los platos de buenos asados y chuletillas de lechazo de la tierra, de congrio a la arandina y de chilindrón». Porque el arte que corre por las venas de estos pregoneros se mezcla con su sangre de ribereños y su memoria festiva, que clamó por paz y salud para todos.
La ceremonia, dirigida por la periodista local Beatriz Sanz, comenzó con la intervención del concejal de Festejos, quien también regenta la sección de Educación y Cultura, José Antonio Fuertes. «No pararé hasta conseguir la ansiada universidad y que nuestros jóvenes no tengan que salir tan pronto de sus casas para continuar con sus estudios», manifestó. No olvidó elogiar el trabajo que han realizado los técnicos del Ayuntamiento para poner en marcha esta celebración, ni de mencionar a sus compañeros de gobierno. Por supuesto, en su discurso recordó a dos figuras de la vida arandina, fallecidos en el último año: Ramón Porras, ‘Moncho’, y el escritor Guillermo Galván, pregonero en 2023.
La reina y las damas: Paula, Ana y Claudia, comenzaron su regencia con la recepción de las bandas por parte de las representantes del año anterior.Sonrientes y felices, por poder disfrutar de esta experiencia, que supondrá un momento único en sus vidas. «Aquí veis a tres jóvenes, orgullosas de nuestras raíces», apuntó Paula Carpintero, quien defendió la importancia de las peñas durante las fiestas como «motor de alegría».
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