La necesidad de modernizar la carretera CL-629, en los tramos de Montija y el Valle de Mena que conectan con Vizcaya, siempre ha sido una reivindicación unánime en la comarca. Tras muchas promesas incumplidas por la Junta de Castilla y León y una total ausencia de inversión en estos 30 kilómetros desde 2013, que en el caso de los últimos diez del tramo de Entrambasaguas a Vizcaya, viene incluso de más atrás, los regidores vuelven a reclamar que se ejecuten las obras adjudicadas desde diciembre. Infraestructuras Conelsan se llevó el contrato de refuerzo del firme y mejora de la señalización por 2,8 millones. Pero ni un operario se ha divisado entre los kilómetros 99,8 y 110,4, los últimos antes de la frontera con el País Vasco, donde en 2024 se registró una media diaria de 7.212 vehículos y se han producido 9 accidentes en lo que va de año. Si se suman los siniestros de 2024, 2025 y 2026 en los treinta kilómetros más transitados, el total asciende a 132 accidentes, 27 con heridos y dos víctimas mortales.
Preguntados por el inicio de las obras, los responsables de la Consejería de Movilidad guardan silencio. El alcalde del Valle de Mena, José Ranero, asegura que siempre recibe la misma respuesta de la Dirección General de Carreteras cuando pregunta, que comenzarán «en breve». Pero es que las demandas de los regidores para dignificar esta vía ya vienen de muy atrás y la carretera cada vez se encuentra en peor estado. La propia Consejería de Movilidad justificaba el pasado julio, cuando la licitó, la necesidad de invertir en el tramo porque «presenta un firme con un deterioro importante, consecuencia de su fisuración y perdida de capacidad estructural, agravada con la entrada de agua en todo el espesor del firme, y en consecuencia, el incremento de blandones».
Ranero esperaba que las obras se hubieran iniciado ya. En julio de 2024, el director general de Carreteras, Jesús Puerta, las anunció en Villarcayo para 2025. Pero la licitación se demoró. Ahora, el regidor menés considera que «es una intervención necesaria y urgente y con el invierno ya superado no hay excusa para no iniciar las obras ya», una vez que el pasado febrero se firmó el acta de replanteo e inicio.
Los trabajos contaban con una partida presupuestaria de 1,5 millones en 2026 y otros 1,5 millones en 2027. Pero al alcalde de la Merindad de Montija, Florencio Martínez, cree que «solo la falta de dinero puede justificar este nuevo retraso». El regidor también teme que la ausencia de gobierno regional, aún sin conformar y sin responsables al frente de las consejerías, esté detrás de la enésima demora.
Un engaño. El alcalde de Villarcayo, Adrián Serna, ve «importante que las obras se inicien cuanto antes por el mal estado de la carretera», pero en la parte positiva plantea que el plazo de 20 meses «ya está corriendo», por lo que las obras habrán de concluir en octubre de 2027, como muy tarde. Muy crítico se muestra el alcalde medinés, Isaac Angulo, quien recuerda cómo el PSOE fue «por primera vez» el partido más votado en Merindades en las elecciones autonómicas, en parte por esta y otras promesas incumplidas. Angulo califica las obras previstas de «engaño, porque van a realizar un parcheo que ya deberían haber hecho en 2015». «Solo se trata de un asfaltado para que sea una carretera segura», pero muy lejos queda la autovía, ya fuera de la agenda regional, o la vía rápida, que primero se proyectó de Entrambasaguas a Vizcaya, pero que tras el rechazo menés, se estudia reducir a cinco tramos desde Bercedo y un total de 7 kilómetros.
Fuente original: www.diariodeburgos.es