Los ganaderos burgaleses que evitan incendios en las Merindades

El alcalde de la Merindad de Sotoscueva y ganadero jubilado, José Luis Azcona, el veterano ganadero Teo Braceras, con 50 años de experiencia a sus espaldas, y el joven David Azcona, de solo 28 años y dos al frente de la explotación familiar, contestan al unísono afirmativamente cuando se les pregunta por los beneficios del proyecto AGROfores, comandado por la Fundación del Patrimonio Natural de Castilla y León, y sus actuaciones, de las que se beneficiarán siete profesionales de Sotoscueva. Los desbroces planificados que se han ejecutado con esta iniciativa sufragada con fondos europeos en el monte de La Cueva facilitan pasto de calidad y a la vez crean barreras naturales que ayudan a frenar los grandes incendios que azuza el cambio climático y la despoblación. No tienen ninguna duda de que este es el camino para la prevención del fuego.

El Plan 42, sostenido con fondos de la Junta de Castilla y León para actuar en los 42 municipios de la región con mayor volumen de incendios, fue el primero que planificó, entre otras muchas medidas, desbroces contra el fuego en la Merindad de Sotoscueva y otros territorios cercanos entre 2002 y 2011.  Este año, mucho antes de que el fuego devorara 150.000 hectáreas en las provincias de León y Zamora tras uno de los peores veranos de la historia medioambiental de Castilla y León, el programa AGROfores ya había comenzado a trabajar de nuevo en la prevención de los grandes incendios de última generación en las tierras más altas del monte de la Cueva, así como en otros territorios de León, Zamora, Segovia y Cáceres. Desbrozar todos los montes «es imposible» vuelven a decir al unísono el alcalde y los ganaderos. «No hay dinero en Europa para limpiarlos».

Esto es un sentimiento. Te gusta porque has nacido con ello y lo has visto toda la vida» 

David Azcona, joven ganadero

Por eso, la solución pasa por formar barreras naturales con un paisaje modelado en forma de parcelas o teselas que puedan frenar las llamas. Y para ello es imprescindible que subsista la actividad ganadera y siga habiendo animales en los montes, insiste el coordinador de AGROfores, Juan Barroso, quien enfatiza también en la importancia de trasladar al medio urbano el valor de la actividad ganadera y del resto de los aprovechamientos y usos del monte, porque todos contribuyen a su conservación.

El joven David Azcona, con sus vacas de carne en el monte de La Cueva, donde pastan en una de las parcelas desbrozadas que buscan mejorar el alimento al ganado y frenar los incendios.El joven David Azcona, con sus vacas de carne en el monte de La Cueva, donde pastan en una de las parcelas desbrozadas que buscan mejorar el alimento al ganado y frenar los incendios. – Foto: A.C.

Teo Braceras asegura que en el monte de La Cueva se contabilizan 2.000 vacas menos ahora que hace unos 15 años. El relevo generacional de las explotaciones ganaderas de Sotoscueva apenas está garantizado en menos de la mitad. Sin ganaderos, la batalla contra el fuego pierde un valiosísimo aliado y por ello se atreven a plantear que se les debería compensar por pastar en montes con gran biodiversidad y donde previenen incendios y se enfrentan al lobo sin tregua.

En la zona de Porto de Sanabria, en Zamora, Braceras asegura que subsistían 42 criadores de vacas alistanas, una de las muchas especies que tenido en su explotación. Ahora solo quedan dos, que conoce con nombres y apellidos como a muchos de los que quedaron por el camino. Esa es la gran diferencia entre las tierras zamoranas y las del norte de Burgos. Allí, la ganadería prácticamente se ha perdido y aquí aún sobrevive, a pesar del problema  generacional y el avance del lobo. Alos jóvenes ganaderos les conceden ayudas de 42.000 a 48.000 euros por su incorporación. Pero más allá del dinero, David Azcona cree que «esto es un sentimiento». «Te gusta porque has nacido con ello. Toda la vida he ayudado con los animales, incluso entre los 20 y 25 años que estuve trabajando en los eólicos por la mañana y por las tardes, en la explotación», explica. «Esto creo que no se arregla con dinero», admite, porque de base es necesario ser de familia ganadera. Partir de cero «es económicamente imposible».

Tenía 13 potros y en dos semanas se los ha llevado todos el lobo. No quiero que se extermine, pero sí que esté controlado» 

Teo Braceras, ganadero de 63 años

Sin embargo, medidas que facilitan el manejo de animales como las 105 hectáreas distribuidas en 8 parcelas, que se han desbrozado con los fondos de AGROfores, son un apoyo indudable, así como el arreglo de casi 7 kilómetros de pistas de acceso al monte. Ayudarán al trabajo de los ganaderos, pero también a los camiones de bomberos, si fuera necesario que subieran a apagar un incendio.

El coordinador de AGROfores, Juan Barroso, de la Fundación del Patrimonio Natural de Castilla y León, tomando fotos y vídeos del monte con un dron.El coordinador de AGROfores, Juan Barroso, de la Fundación del Patrimonio Natural de Castilla y León, tomando fotos y vídeos del monte con un dron. – Foto: A.C.

Siempre el lobo. Lo ideal para el desbrozado natural del terreno sería la cría de cabras, explican estos profesionales, porque son las que más limpian el monte. Pero el lobo acabaría con ellas en muy poco tiempo, al igual que con las ovejas. Teo Braceras ha perdido este invierno 13 potros devorados por el cánido salvaje más depredador y ocho terneros. Las yeguas no protegen a sus crías como las vacas y el lobo lo sabe. Por eso, Braceras, que cuenta con una cabaña de unas 400 vacas llegó a sumar 117 yeguas para criar y ahora se ha quedado con veinte. «No quiero que exterminen al lobo, pero sí que esté controlado», apostilla. José Luis Azcona puso unas pocas yeguas a criar y los cinco potros nacidos acabaron siendo atacados por el lobo. Al final, vendió las madres. 

Así que solo queda resistir con el ganado vacuno más resiliente y el caballar más valiente. El último incendio grave en el Monte de La Cueva, en el espacio protegido de Ojo Guareña ocurrió hace 40 años. Nadie quiere que vuelva nada parecido. Incluso el oso ha encontrado cobijo en este paraje con una biodiversidad de gran valor. 

Con la despoblación y el cambio climático, los incendios son cada vez más una grave amenaza. Resulta necesario crear paisajes más resilientes y los ganaderos son imprescindibles» 

Juan Barroso, coordinador de AGROfores

Con AGROfores, la Universidad de León estudia el territorio y analiza cómo se comportaría el fuego. Cuanto más se paste menor velocidad tomará y más fácil se extinguirá. En una zona de matorral sin pasto corre a 11 metros por minuto. Si está pastada, a 7 m/min. La batalla solo acaba de comenzar, porque el modelo ha de servir para definir cómo trabajar en las áreas de actuación del Plan anual de prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales de Castilla y León. Otros frentes del proyecto también pasan por fomentar que la limpieza con animales del terreno que rodea a los pueblos y crear perímetros de seguridad.

Fuente original: www.diariodeburgos.es