Orquestas calentando en Burgos, verbenas más caras

La pandemia supuso un antes y un después en el mundo de la verbena, ya que muchos artistas aprovecharon para retirarse o dedicarse a otras profesiones al ver que este sector no acababa de recuperar el pulso. Esa desaparición de grupos en todo el país generó que los precios se dispararan y de ahí que ahora mismo contratar una orquesta cueste alrededor de un 40% más que hace cinco años. Los gastos también han aumentado considerablemente y eso ha repercutido directamente en el presupuesto que deben pagar los ayuntamientos, que tampoco han destinado más dinero en esta campaña pese a estar en un año preelectoral.

Entre los gastos que se han disparado últimamente, como menciona Gustavo Calvo, de Artistas y Orquestas, se encuentran el gasoleo, los materiales, la iluminación o el mantener a la plantilla de profesionales contratada durante todo el año. «Ahora mismo empezar una orquesta de cero es imposible, insostenible, y el problema es que cuando alguien se jubila pues se acaba cerrando el grupo», afirma. También habla de que se trata de un «mercado un poco complicado» y que ahora quien empieza suele hacerlo con una discomóvil puesto que resulta mucho más asequible económicamente. En cuanto al presupuesto de los ayuntamientos cree que en muchos casos también influye el techo de gasto, que impide a los alcaldes gastar más de lo que les gustaría en este tema.

Las notables subidas de precios han generado que a muchos pueblos no les haya quedado más remedio que bajar el nivel de su programación, como expone Juanjo Gómez, de Producciones Artísticas Scanner. «Se han disparado alrededor de un 40% desde la pandemia, da igual el producto, ha influido en orquestas pequeñas y grandes. Antes igual un pueblo hacía cuatro días de fiesta y ahora pone dos y una discomóvil; así que se ha notado que los pueblos no pueden más y no tienen más recursos… lo que hacen es prescindir de parte de la programación o bajar el nivel», argumenta. «Se preveía que igual podía haber algo más de locura por aquello de ser año electora, pero nada», expone, y cree que es un sentimiento compartido por el sector.

La temporada alta -julio y agosto- ya está prácticamente cerrada desde hace meses y el comentario general es que, a diferencia de lo que ocurría hace un tiempo, los municipios no han aumentado su gasto para esta cuestión pese a que el próximo año a los vecinos les tocará pasar por las urnas a elegir alcalde. «Los pueblos se aprietan el bolsillo porque los recursos que tienen son los que son y eso hace que el nivel baje al tener que readaptarse», comenta Gómez. Solo aquellos que tienen dinero de sobra, principalmente por contar con molinos o placas solares, son los que no miran tanto la cartera y se pueden permitir algún capricho más.

Por mencionar algunos precios, una orquesta media -pero ya algo decente- que antes de la pandemia podía llegar a los 6.000 euros en temporada alta ahora se puede haber disparado hasta los 9.000. Y las más destacadas pueden haber pasado de los 12.000 a los 18.000 euros. Cada una tiene su propio presupuesto al tener unas características técnicas y un número diferente de componentes, pero lo cierto es que la subida ha sido generalizada en todo el sector.

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Fuente original: www.diariodeburgos.es