La ayuda prestada por el Consorcio Provincial de Residuos de Burgos a su homólogo palentino, una vez colapsó su centro de tratamiento (CTR) y su vaso de vertidos el pasado mes de mayo, ha llegado a su fin. La semana pasada se completaron los últimos envíos desde la provincia vecina hasta el CTR de Abajas, que ha centralizado el grueso de los desechos además de el de Aranda y el vertedero de Melgar.
Durante los seis meses que se ha mantenido en vigor el convenio entre ambas instituciones se han recepcionado casi 20.000 toneladas de residuos. El grueso, hasta 15.723 toneladas, corresponden a rechazos -los desechos que no se pueden reaprovechar una vez han sido tratados-, mientras que 3.610 toneladas son residuos brutos -aquellos recogidos por los camiones en las calles-. Estos últimos se depositaron en los CTR de Abajas y Aranda, mientras que la mayoría tuvieron en el vertedero de Abajas su destino final.
La colaboración entre entidades se ha dividido en tres periodos y supondrá un coste para las arcas del organismo palentino de aproximadamente 1,4 millones de euros. La primera fase conllevó la derivación de todos los residuos que se depositaban en los contenedores de los pueblos y de Palencia capital hasta los CTR burgaleses. El atasco del centro de la provincia vecina obligó a sus responsables a buscar una solución inmediata y rápida tras colapsar su vertedero a principios de mayo. El día 9 su consorcio requirió formalmente la colaboración con el burgalés, mientras que once jornadas después se suscribió el convenio. El plazo inicial era de 3 meses -hasta finales de agosto- aunque con posibilidad de prórroga de otros 3.
Para aligerar la enorme cantidad de rechazo -restos inservibles- que se acumulaban en el CTR de Palencia, el vertedero de Abajas empezó a aglutinarlos para aliviar la situación y que pudiera trabajar de forma autónoma. En cuanto tuvo esa capacidad de obrar se redujeron los traslados, ya que pudo admitir los residuos, en un primer momento, de los vecinos de la capital. Sin embargo, los recogidos por las mancomunidades y vertidos por los vecinos de los pueblos siguieron llegando hasta los CTR de Aranda de Duero y Abajas.
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