¿Por dónde se va a mi pueblo? Problemas en el mundo rural de Burgos

En plena semana cultural en un pueblo, uno imagina sin temor a equivocarse que la inmensa mayoría de las conversaciones giran en torno al tamaño o fama de las orquestas, a la buena puntería de los vecinos en los juegos populares o a las ganas de probar la paella. Sin embargo, en Padilla de Arriba, en mitad de sus fiestas y con cinco veces más de población de la habitual, solo se habla de un tema: las obras de la carretera entre Villadiego y Melgar de Fernamental.

La Junta de Castilla y León, que ejecuta desde hace algo más de un año la rehabilitación integral de la vía, ha decidido cortar esta semana un tramo entre Padilla de Arriba y Melgar, lo que ha dejado completamente aislados a sus vecinos. De este modo, acciones tan cotidianas y recurrentes como hacer la compra, acudir al médico, refrescarse en la piscina o adquirir medicamentos se han vuelto toda una heroicidad. Para llegar hasta Melgar, epicentro de la comarca Odra-Pisuerga, la Junta ha propuesto un itinerario alternativo que desvía a todos los vehículos que llegan desde Villadiego por el casco urbano de Padilla de Arriba y les obliga a tomar un camino de zahorra estrecho y plagado de baches. «El otro día tardé 25 minutos porque me crucé con dos camiones enormes y con otros dos tractores», apunta una vecina, que tuvo que ‘refugiarse’ en varias fincas agrícolas ya cosechadas para que los vehículos pesados prosiguieran su marcha. La precariedad del camino, sin las condiciones óptimas para absorber un tráfico tan elevado como el que soporta, ha provocado numerosos pinchazos de ruedas y lunas rotas por impactos de pequeñas piedras.

Algunos conductores despistados, como fue ayer el caso de dos fontaneros en cuestión de menos de 5 minutos, no terminan de fiarse del desvío marcado con un cartel, ya que conduce por un camino, y recurren a preguntar a cualquier persona que pasee por la zona para asegurarse que la flecha indica la dirección correcta. Tal afluencia está generando, además, una inseguridad vial en un pueblo habituado a la calma y a la tranquilidad. Máxime en plena semana cultural y con el grueso de actos festivos a partir de hoy.

Si los habitantes de Padilla de Arriba no están por la labor de llenar el coche de polvo para ir hasta Melgar, tienen la opción de retroceder desde el pueblo por la carretera en dirección Villadiego hasta Villamayor de Treviño, y desde aquí continuar por Tagarrosa, Santa María Ananúñez y Valtierra de Riopisuerga hasta Melgar.En total algo más de 30 kilómetros y un viaje que supera la media hora frente a los apenas 6 kilómetros que les separan. «Entendemos que hay que arreglarla porque estaba fatal, pero han elegido la peor semana para dejarnos sin opción alguna», denuncian.

La opción más cabal, y que defienden con vehemencia los vecinos, es que los trabajos se hubieran programado de tal forma que se hubiera respetado un cruce que conecta Padilla de Arriba con Padilla de Abajo y que atraviesa la carretera en cuestión. Se trata de un paso directo entre dos vías perpendiculares a la autonómica que se arregla, y que permite no tener que dar un rodeo de 30 kilómetros. Al llegar a Padilla de Abajo se toma la N-120 y en menos de 10 minutos se planta uno en Melgar.

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Fuente original: www.diariodeburgos.es