Por lo general, la temporada micológica va viento en popa

Tras el inicio de octubre con un clima tan caluroso, los amantes de la micología y, en general, todos los vecinos de la comarca, deseaban con ganas la llegada de la lluvia. Esa que pinta de colores el monte y a la que hay que dar gracias por la salida de las primeras setas. 

Juan Andrés Oria de Rueda es catedrático de Micología de la Universidad de Valladolid, además de ser doctor Ingeniero de Montes por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de Madrid. Actualmente es profesor de Micología y Botánica forestal en la Escuela de Ingenierías Agrarias de la UVa, donde dirige la Cátedra de Micología, creada en 2007 por acuerdo de la universidad con la Diputación de Palencia.

El pasado 12 de octubre ofreció una conferencia en Cabrejas del Pinar, con motivo de la celebración de las Jornadas Micológicas “Las lluvias que hubo en junio aseguraban que iba a haber unas buenas perspectivas y, lo que es la época otoñal, ha sido bastante buena y continúa siéndolo, aún no ha finalizado”.

RETRASO EN LA RECOLECCIÓN
Los cambios de temperatura que tanto nos atormentan en estos últimos años afectan también a la salida de las setas y su recolección cada vez se retrasa más, pudiendo encontrar los principales brotes en noviembre, algo que, años atrás, era impensable.
En otras ocasiones llegaba el día de todos los santos y acababa la producción micológica y ahora no, ahora viene un nuevo brote, eso sí, de las especies más tardías y algo más desconocidas” declara Oria.
No hay que darse por vencido con la llegada del frío ya que, en muchas ocasiones, las bajas temperaturas favorecen la salida de especies muy desconocidas pero de gran valor gastronómico, necesitando ese ‘shock’ térmico de frío e incluso pequeñas heladas, como podría ser el caso de las tricolomas, las Hydnum o las trufas. 

Conferencia de Juan Andrés sobre micología

IMPORTANCIA DE LA DICULGACIÓN

Lo cierto es que la mayoría de personas tienen por costumbre ir al monte a recolectar las setas de siempre, boletus, níscalos y amanitas caesareas, sin embargo, existen multitud de variedades igual de válidas, o incluso mejor, para aprovechar como recurso gastronómico.  El conocimiento y la divulgación acerca de las diferentes variedades micológicas que existen es de gran importancia, principalmente para los vecinos de la comarca que están rodeados del paraje perfecto para la recolección.

Saber cuáles son comestibles, cuáles son venenosas o con cuáles hay que tener un uso más moderado puede ser vital, no solo para el bien humano, sino para la supervivencia de las especies en el monte. Es por ello que la celebración de las jornadas micológicas, en las que se acompaña de ponencias como la que pudo ser, en este caso, la de Juan Andrés, ayudan de una manera muy sencilla a propagar esta información

“La piel de corzo es un portento para la fatiga crónica por sus biomoléculas. Este síndrome está extendidísimo y puede combatirse con esta seta. La receta más común es hacerlo con lentejas, lo que comían los leñadores de la zona hace años”. Es cierto que el desconocimiento nos hace despreciar lo que tenemos y, a fin de cuentas, es algo perjudicial para nuestra vida, al no aprovechar los recursos a los que tan fácil podemos acceder. “Esta misma piel de corzo, la llevan a Japón y los japoneses la reclaman y la veneran como si fuesen las joyas de cualquier antiguo emperador, sin embargo aquí incluso la desprecian”. 

Juan Andrés junto a algunos de los participantes en la salida al monte de Cabrejas del Pinar

REGULACIÓN MICOLÓGICA

Cada vez son más los pueblos que han implementado restricciones y la necesidad de obtener licencias o permisos para la recolección de setas, decisión que se encuentra dividida en dos bandos. Ante esta necesidad, los ayuntamientos de las localidades han ido optando por una regulación propia, o bien, se han integrado en una de las dos asociaciones mayoritarias ‘Montes de Soria’ o ‘Coto Micológico Pinares de Urbión’.

Localidades como Palacios de la Sierra o Quintanar de la Sierra son las únicas que cuentan, hasta la fecha,  solamente con la regulación del Aprovechamiento Episódico establecido por Decreto Micológico de la Junta de Castilla y León, sin embargo, Quintanar ya ha solicitado su inclusión en el ‘Coto Pinares de Urbión’. “Que se limite no me parece mal, no obstante, creo que habría que hacer alguna excepción cuando hay brotes grandes de hongos, que hay una cantidad inmensa de setas en el monte. El que se pueda coger más no ataca al futuro de las especies. Estamos viendo que dejar a las setas pudrirse, ejerce una influencia que no es para nada positiva” recalca Oria.
 


Fuente original: www.tuvozenpinares.com