Salinillas de Bureba ya tiene su canción del verano

En el corazón de Burgos, donde el viento siente amor, Salinillas de Bureba, un pueblo lleno de sabor. Callejones con historia, gente amable y su hospitalidad, un rincón lleno de gloria, donde siempre te encontrarás. Oh Salinillas de Bureba, con tu magia singular, entre montes y praderas, eres mi lugar especial…

A estas alturas es posible que todos los vecinos de esta pequeña localidad y parte de los pueblos de la  comarca hayan oído hablar o escuchado en las emisoras de radio locales una canción con un ritmo pegadizo que transporta a un paraje aislado donde los animales, los extensos campos de cereal y una rica vegetación que esconde imponentes cascadas hablan por sí solas. Se trata de Salinillas de Bureba, una canción que ya saborea el éxito cuyos versos los ha escrito por amor al arte -y a la música- el madrileño David Simarro.

Lectores, de momento no le busquen en Instagram o TikTok porque su perfil no aparece, o al menos no es público, pero todo apunta a que de aquí a unas semanas la mayoría de habitantes de los pueblos de alrededor le pongan cara. Y no precisamente porque se topen con él en la calle, eso tendrá que esperar un poco, sino porque la ‘canción del verano burebana’ ha ganado peso en los últimos días gracias al empeño de Ricardo, el alcalde del municipio, por presentar en diversas plataformas el trabajo de la pareja de su hermana Rosana. Los grupos de WhatsApp están que arden y la melodía protagoniza varias de las tertulias surgidas a través de las pantallas.

El autor se considera un melómano, un apasionado de la música, de cualquier género, más bien de los «grupos raros o menos conocidos como la banda finlandesa Kaleo o Wilco», comenta, aunque también se pierde entre las letras de los míticos The Cure, The Smiths o Superubmarina. Hasta el momento era un mero consumidor de melodías que le acompañaban a sumergirse en el mundo creativo en el que habita y en su ordenador suenan canciones en horario ininterrumpido durante unas doce horas diarias de media. Ahora, sin ninguna ambición, también las escribe. De su puño y letra ha brotado su primer tema, el cual nace de las visitas realizadas en los últimos tiempos al pueblo del que procede la familia de su chica y de unas fotografías de las fiestas patronales. 

No puedo creer que la canción haya sonado en alguna emisora local. La escribí por hacer una gracia y resulta que muchos vecinos ya se la saben»

La primera intentona para componer se remonta a tiempo atrás, concretamente a un día de vacaciones en el que la pareja descansaba en la playa. Ambos presenciaron desde sus pareos una escena que les llamó la atención y el creativo -tiene un estudio de diseño- comenzó a describirla a modo de canción. Sin embargo, no dio con la clave exacta y el proyecto quedó olvidado en el cajón de sastre. Antes de Navidad y coincidiendo con la celebración de las fiestas de la pequeña localidad llegaron a los teléfonos del madrileño y la burebana unas divertidas instantáneas que mostraban los momentos más idílicos de aquel fin de semana. «¡Ahí justo llegó la inspiración!», asegura el de Madrid, que no dudó en retomar la actividad que en su día aparcó con más entusiasmo. 

Apenas tardó 48 horas con sus múltiples descansos y obligaciones personales y laborales en sacar y escribir la letra, aunque la «edición y lo que ello conlleva se alargó algo más de la cuenta», reconoce. Eligió una plataforma en la que introdujo una serie de parámetros, un ritmo, tono, estilo, velocidad y generó el tema. La voz que lo entona tampoco es la suya -para cantar todavía le queda pese a atreverse con la guitarra española en su intimidad- y la obtuvo en un banco de voces. Lo que comenzó como una broma se ha convertido en la ilusión de todo un pueblo.

Fuente original: www.diariodeburgos.es