Hugo Marijuán García llegó al Valle de Tobalina por amor. Con 26 años conoció al que fue su marido, Iker, a través de una red social, y dejó atrás la ciudad de Burgos para vivir casi una década en Quintana Martín-Galíndez. En aquellos años ejerció por temporadas como administrativo en el Ayuntamiento tobalinés y el viernes, 5 de septiembre, volverá a las oficinas municipales. Pero en esta ocasión, no para trabajar, sino para asomarse al balcón de la Casa Consistorial y ejercer como pregonero de las fiestas del municipio con el título en la mano de Míster Gay País Vasco 2025, una comunidad a la que le unen lazos familiares y personales.
Hugo Marijuán, ahora con 38 años y desde hace cuatro, asesor laboral en una multinacional en Madrid, quiere lanzar un mensaje de apoyo a la diversidad sexual y el colectivo LGTBIQ+ en el municipio que le acogió y en el que nunca, salvo de forma anecdótica, se encontró con rechazo por su condición de homosexual. Se presentó al certamen Míster Gay, a pesar de su timidez y discreción, «por quienes no muestran su orientación sexual con libertad y visibilizar las distintas formas de vivirla». Impulsar la integración laboral del colectivo en el mundo de las empresas ha sido otro de sus objetivos, muy vinculado a su profesión.
Recuerda que a él le costó reconocer su homosexualidad «por el qué dirán», pero desde luego mucho menos que a quienes han llegado a casarse con una mujer y ser padres con ellas antes de dar el paso, como es el caso de algunos de sus compañeros en la gala. Recuerda sus primeros años laborales trabajando en un sindicato agrario en Burgos, donde guardó silencio ante el temor al rechazo por su condición. Una vez conoció a Iker, habló abiertamente con su familia y ya casado descubrió que «era más el miedo que la realidad» que él había imaginado. Solo algunas habladurías, que no le han quitado el sueño, se interpusieron en su camino.
En la noche del pasado 4 de julio, la plaza de España de Madrid acogió la Gala Míster Gay, que eligió al representante andaluz, Eduardo Morales. La presentaron Luján Argüelles y Omar Suárez y en ella actuaron voces tan conocidas como las del dúo Pimpinela o Leire Martínez. El día 5, Hugo y el resto de los candidatos se subieron a la carroza de Míster Gay España y disfrutaron del multitudinario desfile del Orgullo LGTBIQ+.
Una piña. Admite que se presentó con la idea de ganar, aunque no pudo ser. Conocía a amigos que habían participado y también le movió el deseo de «vivir la experiencia, que es muy motivadora y gratificante más allá de un certamen de belleza». El resultado final es que se lleva «compañeros muy muy buenos con los que he hecho una gran piña». Y durante el tiempo que resta hasta la próxima gala y posiblemente mucho más allá tratará de ser una voz de apoyo para el colectivo. «Si quedan personas con miedo, decirles que no están solos, que el proceso no es fácil, no hay que forzarlo, pero hay que vivir con libertad», defiende.
Marijuán es un hombre valiente, que incluso pensó en la paternidad durante su matrimonio con Iker, con quien se casó en el monasterio de San Juan. Ahora tampoco descarta la adopción y vuelve a tener pareja desde hace algo más de un año. Quienes deseen acercarse a hablar con él en las fiestas de Tobalina les ayudará encantado en lo que necesiten, pero curiosamente no conoce en el municipio a ningún otro homosexual aparte de su exmarido. También seguirá disfrutando de la cuadrilla que forjó y de la casa que su madre se compró en Quintana Martín-Galíndez, porque ella sigue manteniendo su idilio con Tobalina y los lazos que tejió allí a raíz del amor de su hijo. Para Hugo, ya es su pueblo.
Fuente original: www.diariodeburgos.es