El incendio que arrasó parte del Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla durante el verano de 2022 dejó una estampa desalentadora. Miles de encinas, pinos y sabinas terminaron calcinadas, lo que se traduce, aún hoy, en paisajes plagados de árboles muertos que, en algunos casos, luchan por rebrotar.
Esta imagen fue la que encandiló a Laura Santín y William Roberts, arquitectos al frente de Nomad Studio y con una trayectoria internacional más que dilatada, para que fijaran sus ojos en un paraje al norte de Santo Domingo de Silos. En el término conocido como La Copeta han construido Socarrado, un refugio circular efímero a base de troncos de sabina que sucumbieron a las llamas de hace tres años e inspirado en las antiguas loberas. «Nuestra idea es hacer visible lo invisible», resumen sus creadores. Para ellos el entorno en el que se enclava requiere de una mayor atención, sobre todo tras los efectos ya palpables del cambio climático y la despoblación. «El medio rural tiene mucho potencial y nosotros queremos reivindicarlo», explican al tiempo que denuncian la falta de oportunidades que sufre la denominada España vacía.
La colaboración de los ayuntameintos, empresas y asociaciones de la zona ha sido maravillosa»
Laura Santín, arquitecta de Nomad Studio
Así las cosas, han montado gracias a la inestimable y desinteresada colaboración de ayuntamientos, asociaciones y empresas de la zona una instalación a la que se accede por un estrecho pasillo. «La comunidad se ha volcado con nosotros y eso vale oro. Hay que mimarla y cuidarla a base de recursos», enfatizan. En el interior de la lobera, de 3 metros de diámetro, uno puede respirar el intenso olor que desprenden los troncos de las sabinas y vislumbrar el cielo. La estructura destaca en el baldío terreno al tener 14 metros de diámetro y casi 2,5 de alto. «Transforma un paisaje devastado por el fuego en un espacio de resistencia poética», apuntan.
Dos arquitectos levantan una lobera efímera en pleno Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla a base de sabinas quemadas para visibilizar lo invisible. – Foto: Luis López Araico
Casi una veintena de escolares del colegio Alejandro Rodríguez de Valcárcel de Covarrubias fueron ayer los primeros en conocer la lobera, cuya construcción terminó esta misma semana. Los más pequeños llegaron en coche, mientras que los mayores completaron la ruta que los agentes medioambientales de la Junta, en colaboración con los niños y niñas, han señalizado para que todo el mundo conozca esta obra de arte. Para todo aquel que desee visitarla, en los ayuntamientos de Santo Domingo de Silos o Covarrubias estará colgada la ruta para poder llegar tanto a pie como en bicicleta. También en la página web Wikiloc, famosa por aunar infinidad de travesías.
En la España vacía hay un montón de gente haciend cosas muy interesantes y a las que no se les presta atención»
William Roberts, arquitecto de Nomad Studio
«Estamos en un momento de especial vulnerabilidad, de ahí la atención que queremos poner sobre lo invisible para invitar a la reconexión con la realidad», destaca Laura Santín. Con raíces maternas en la Ribera del Duero, nada más conocer la trágica noticia del incendio en el Parque Natural empezó a darle vueltas a la cabeza. «Cuando vimos los montones de troncos quemados que se iban a llevar para hacer pellet nos volvimos locos», recuerda. El arquitecto de Covarrubias, Javier Sánchez, fue uno de sus primeros valedores, mientras que la ayuda ofrecida desde este consistorio -ayer estuvo presente la concejala de Cultura Esmeralda Bermejo- fue también fundamental. Además, desde la Junta les han cedido las sabinas durante un mes y medio para que puedan emplearlas a su gusto. Luego se transformarán en combustible. De ahí lo efímero de la obra.
Muestra internacional. Socarrado forma parte de Uncommissioned, una exposición global que promueve las intervenciones e instalaciones en espacios urbanos. «Nosotros les planteamos hacerla en un espacio rural, que ya de por sí es invisible, y nos aceptaron la idea», recuerdan. Y a la vista está que su apuesta por el medio natural, máxime por uno que arrastra el trauma del pavoroso incendio de verano de 2022, ha sido un completo acierto.
La sabina y su tremendo poder
El Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla está plagado de sabinas. Este árbol tiene un corte con unos tonos muy característicos: a veces ocre, otras naranja e incluso rosáceo. «Tiene un olor trascendente», resume Laura Santín. El refugio efímero que han montado en pleno campo se fundamenta en unas pocas encinas pero, sobre todo, en sabinas calcinadas durante el incendio de 2022.
A juicio de esta arquitecta paisajística con raíces en la Ribera del Duero, de donde procede su familia materna, se trata de una especie muy similar al hinoki, la cryptomeria japonica, una planta sagrada para los sintoístas, los practicantes de la religión nativa de Japón. «En inglés se le conoce como el junípero del incienso», explica. Y es que, entre sus muchos usos, además de alegrar el olfato, está la elaboración de esta preparación vegetal.
Fuente original: www.diariodeburgos.es