Unas fiestas marcadas por la música en Poza de la Sal (Burgos)

Poza de la Sal estalló de salero en el acto inaugural de las fiestas patronales de San Cosme y San Damián. Los nervios de última hora dieron paso a la alegría y al reencuentro de familiares y amigos con un mismo objetivo: disfrutar al máximo de las fechas más esperadas por todos. En la Plaza Nueva apenas cabía un alfiler -se notó que era viernes- y los pozanos esperaron con paciencia -las cervezas y los calimochos ayudaron- a que el desfile encabezado por cuatro cabezudos que no dejaron títere con cabeza y la Banda Municipal de Música recorriera las calles más céntricas de la villa mientras que sus seguidores les acompañaron entre cánticos y bailables.

Una vez que llegaron de nuevo al punto de partida, el alcalde, Domingo Núñez, los reyes de las fiestas, y otras autoridades se dirigieron al balcón del conjuradero, decorado con las catorce prendas características de cada peña. Desde allí, se dirigió al público asistente y entre vítores y aplausos dedicó unas palabras. «Hoy es un día bonito, ilusionante; vienen días de fiesta, días de unión», comentó antes de dar paso a Daniel Tamayo. «Hemos decidido que el papel del pregonero lo representen los colaboradores del Festival Nacional de Charangas, porque en ellos nos tenemos que reflejar todos los pozanos. Esto es un homenaje: voluntarios, asociaciones, cofradías, músicos… ¿Qué pozano no anda metido en alguna de estas agrupaciones?», continuó. 

Los allí presentes gritaron todavía más cuando el portavoz (Tamayo) tomó la palabra y pronunció un discurso con el que logro emocionar a más de uno. «Poza, el mejor pueblo del mundo», reiteró. Quiso compartir un momento tan especial con otros tres amigos, los cuales son parte indispensable del equipo que organiza uno de los eventos más conocidos y animados de la provincia. Después llegó el turno de dar el protagonismo a los representantes de la juventud, al futuro de la villa. Aitziber, Eneko, Izaro Pérez, Izaro Arce, y los hermanos Paula y Jon se asomaron con cierta timidez al balcón y saludaron a su gente vestidos con la indumentaria tradicional. De premio, la banda, flores, recuerdos y chuches. A diferencia del pasado año en el que lanzaron hasta cuatro chupinazos, solo uno pero bien potente dio la bienvenida oficial a la fiesta. Llegó entonces el momento de los saludos con las personas que acababan de llegar, de bailar al ritmo de la charanga La Competencia y su ‘rollazo’, probar suerte en la caseta de tiro o degustar los bocatas y hamburguesas de un puesto instalado en la Plaza Vieja. Los pozanos, con el pañuelo rojo al cuello y la indumentaria festiva, se arrancaron a cantar algunas de las canciones que los artistas de la orquesta La Jungla interpretaban. 

 

Fuente original: www.diariodeburgos.es