En los pueblos de la Denominación de Origen Arlanza la vendimia se extenderá estos días y se espera recoger alrededor de un millón de kilos, lo que supondrá una de las mejores campañas de los últimos años. En Ciadoncha no se puede hablar en la actualidad de amplios viñedos ni de grandes bodegas, por lo que sus vecinos ven como una chispa de esperanza que por fin este año se les haya incluido dentro de un sello de calidad con el que confían que puedan sobrevivir los pequeños majuelos que aún quedan y que se revaloricen las tierras.
Elu tiene 86 años y mantiene intacta la ilusión por elaborar el vino de forma totalmente casera. «Aquí en Ciadoncha había muchos majuelos, pero ahora ya casi no quedan. Yo lo he hecho muchas veces pisando, mis padres tenían un lagar», explica. Aquí todo se elabora para consumo propio y no se ve en este momento como un negocio. El hombre lamenta que ya no hay demasiada gente joven para quedarse con los viñedos, aunque de haber resultado algo rentable la situación -probablemente- hubiese sido muy diferente.
El alcalde, Juan Antonio Arlanzón, explica que «lo que no está en la Denominación de Origen no sale rentable porque vale menos; así que esto lo haces para casa porque te gusta o no lo haces». Considera que hasta ahora tampoco se podía invertir el dinero en este tipo de tierras porque no salen las cuentas. «Desde el Ayuntamiento hemos insistido porque llegará un momento en el que se pierda el viñedo, los pueblos que lo hemos pedido tememos que no quede nada y es una pena porque aquí ha habido una tradición de viñedo enorme», argumenta. «Si estamos en la DO y ponen los precios como deben estar igual alguien se animaría», dice.
Justo pegados a los majuelos que aún se conservan están los viñedos de Bodegas Buezo, pero ya es territorio de Mahamud, pueblo que sí está en la DO. Creen que incluso ellos se pueden llegar a animar a gestionar alguna tierra que ahora está en barbecho en Ciadoncha y que vuelvan a tener un espacio destacado las uvas. «Si la cosa va bien, esto puede crecer», afirma.
Antes casi todos los vecinos hacían vino de forma artesanal y hasta se lo vendían a otras familias o por la zona. «Se hacía incluso uno más aguado y no se bebía el agua porque era peligroso», comenta el regidor del municipio. Pasar unas cuantas horas en la bodega y merendar era toda una tradición.
En el pueblo existen un buen número de tierras que no se utilizan para el cereal al no ofrecer buenos rendimientos y que resultarían perfectas para la uva. Así, el sueño es que en el futuro, con la marca de la DO Arlanza en funcionamiento, puede haber interesados en elaborar vino o bodegas que busquen terreno aquí para poder crecer.
Lauren y Daniel también siguen elaborando y presumen de sus caldos totalmente caseros. Les sirve como entretenimiento y cuando hay una ocasión especial aprovechan para mostrar los resultados a sus amigos y familiares. Y de paso, siempre es buen momento para enseñar lo bien que tienen aquí conservadas las bodegas para guardar las botellas y merendar. Eso sí, este año recogerán menos que de costumbre al afectar bastante la enfermedad del mildiu.
Además de Ciadoncha, este periódico avanzó en mayo que la DO Arlanza se iba a extender a Palazuelos de Muñó, Pampliega, Santa María del Mercadillo y Alba de Cerrato (Palencia) tras recibir el visto bueno del Itagra y del Consejo Regulador. Una medida por la que los pueblos llevan años luchando, como destaca el alcalde de Palazuelos, Francisco Javier Lezcano, quien confía en que pronto llegue toda la documentación para que se haga oficial. «Nos interesa entrar, por supuesto. Aquí tampoco hay bodegas industriales, qué más quisiéramos, pero tradicionales tenemos muchas aunque cada vez tienen menos uso. A ver si con la DO se anima alguien más a plantar y que eso garantice el relevo», afirma.
Por otro lado, Ramiro García, presidente de la DO Arlanza, habla un año de una buena vendimia tanto en cantidad como en calidad.
Fuente original: www.diariodeburgos.es