San Esteban Protomártir llora piedras en vez de lágrimas. La joya románica de Revillalcón agoniza en su peor momento y los continuos desprendimientos de piedra de la cubierta y las profundas grietas que aumentan de tamaño a una velocidad vertiginosa hieren de muerte a una estructura que no soportará «durante mucho más tiempo», se lamenta el presidente de la junta vecinal, Julio Rufino. Desde el exterior y solo a simple vista, la estructura no parece encontrarse tan deteriorada. Al menos la fachada de la portada. Sin embargo, si uno dirige la mirada hacia la fachada principal y sobre todo a la trasera entenderá la preocupación del vecindario.
Profundas hendiduras en los muros en las que caben hasta una mano y derrumbes parciales en el campanario y en el tejado del edificio hacen inviable que el templo permanezca abierto al culto por seguridad de los feligreses. Lo peor, sin duda, se aprecia en el interior. La bóveda de cuarto de esfera del ábside, la del presbiterio y las paredes que rodean la pila bautismal se llevan la peor parte. «La cimentación está apoyada sobre el terreno y es lo que falla», afirma.
El espectacular Cristo de madera pende con cadenas desde el techo y su volumen y peso no favorecen la buena conservación del edificio. Más bien acelera la reproducción de nuevas grietas y expande las existentes, lo que conlleva el derrumbe de piedras no solo en la parte del ábside y en la nave principal, sino también en la que ocupa una pequeña capilla y la sacristía. La mugrienta puerta sujeta por una cuerda que da acceso a esta sala está cerrada y Rufino considera que «es mejor que se quede así». A través de una ‘nueva’ rendija formada entre la pared y el portón se aprecian un montón de trozos de material procedente de la cubierta; otros al lado del altar.
El sacerdote se negó hace ya un tiempo a oficiar misa y las últimas celebraciones se han desarrollado en el exterior, concretamente en el pórtico por el temor a que el techo se venga abajo. El pueblo cuenta ya con un presupuesto para salvar su iglesia de una muerte anunciada, el cual asciende a «unos 100.000 euros», expone el alcalde. En un principio pretende presentarlo a las convocatorias de ayudas para mejorar el patrimonio de la Diputación y el Arzobispado. No obstante, no descarta «pedir un crédito, siempre y cuando lo vean bien los vecinos», aclara, ni tampoco lanzar una campaña de crowdfunding para recaudar fondos y poder afrontar una inversión «demasiado grande para un pueblo con tan pocos recursos económicos», añade. Los ingresos se reducen a los impuestos que pagan la docena de empadronados y al coto de caza.
La Asociación Hispania Nostra incluyó al templo en su Lista Roja de Patrimonio debido a la peligrosidad que presenta su estructura y el riesgo existente de su derrumbe. El delegado de Patrimonio de la Diócesis de Burgos, Juan Álvarez Quevedo, confirmó a este periódico que «desconocía» la situación de San Esteban.
Visitas turísticas. Un buen ejemplo de integración del arte románico en la Bureba corresponde con esta iglesia, una gran desconocida para muchos aunque sus atractivos no pasan desapercibidos para aquellos que se acercan a contemplarla. Pese a su deficiente estado, es una de las que mejor conserva su fábrica románica, la portada intacta y una decoración fantástica. La intención e ilusión del alcalde es poder abrirla en un futuro a las visitas turísticas una vez se ejecuten las actuaciones previstas en dos fases.
Fuente original: www.diariodeburgos.es