El grave accidente que sufrió en junio un trabajador de Morato al quedar su cabeza atrapada en una capsuladora de sobaos ha motivado al equipo directivo de la empresa briviescana a invertir más de 100.000 euros en la renovación de esas máquinas para incrementar los niveles de seguridad y reducir al máximo el riesgo de percances. También se ha aprovechado el «balance satisfactorio» de los resultados del último año para ampliar las líneas de producción y fabricar nuevos productos.
La principal preocupación de la compañía tras el incidente fue la «evolución del empleado afectado», declara a este periódico Ramón Martínez, director de Recursos Humanos, y las investigaciones realizadas han determinado que se produjo por una «combinación de factores, entre ellos una incorrecta ejecución de los procedimientos de trabajo y determinadas deficiencias técnicas detectadas en las capsuladoras de la línea de sobaos», añade. Las cifras no engañan y reflejan una «situación de estabilidad y consolidación de la actividad. La producción se ha situado en niveles muy similares a los del ejercicio anterior, con una fabricación que alcanza casi los 19 millones de kilos», expone. El mantenimiento del volumen productivo ha ido acompañado de «mejoras en eficiencia y en la organización de las líneas», un hecho que ha permitido «ajustar mejor» la producción a la demanda y «reforzar la competitividad» de la planta. A lo largo de los últimos doce meses se ha puesto en marcha la línea denominada pastel de molde -la cual llevaba varios años parada- y actualmente la fábrica opera con nueve en total, una más que en 2024.
Ello ha permitido fabricar nuevas elaboraciones, como pasteles de fresa y el coquito. También se han llevado a cabo «pruebas industriales de futuras referencias cuya fabricación está prevista durante este año, siguiendo la línea de estrategia de mejora continua y adaptación a las tendencias del mercado», aclara el director. Por otro lado, se ha destinado una cuantía -la empresa no aporta la cantidad- en la formadora de la línea de croissant, así como en los finales (empaquetados) de las cadenas de producción de pan de leche, pastel, rosquilla y croissant. A su vez, se han «planteado inversiones para el periodo 2026-2027 orientadas a la automatización de los empaquetados de otras, la mejora de la seguridad en máquinas y de las condiciones de trabajo, especialmente en la climatización de determinadas zonas», adelanta Martínez.
Mercadona continúa siendo el cliente principal aunque en los últimos tiempos la cartera ha engordado con algún «distribuidor para otros países de Europa. Este crecimiento responde al objetivo de aumentar el volumen de producción permitiendo absorber los costes fijos y reforzar la competitividad de la planta», manifiesta.
Contratación directa. La plantilla se ha visto ligeramente reducida respecto a hace dos años como «consecuencia directa» del progreso de la eficiencia y de la automatización de determinados finales de línea. Dicha evolución se ha producido «sin despidos colectivos» y la contratación directa de personal para cubrir los periodos de vacaciones supera a la realizada a través de ETT. A pesar de no disponer de datos oficiales comparativos actualizados, la compañía entiende que sigue siendo la que «más empleo genera en Briviesca». En enero de 2025 se incorporó al equipo José María Perma -nuevo director de Administración y Finanzas del grupo- y Boris Fort sigue como director general.
En cuanto al convenio firmado hace año y medio, Ramón Martínez asegura que «el balance es positivo al tratarse de un elemento clave para dotar estabilidad a la planta y acompañar la transición desde los años más complejos». En materia salarial, el documento establece un incremento adicional de 1,5 puntos sobre el IPC que, a la espera de la publicación del dato definitivo por parte del INE, se «estima en torno al 4,4%. En 2024 se aplicó un incremento del 3,8%; por lo que esto supone que en el conjunto de los tres años de vigencia el aumento se situará en el 13,35%».
Fuente original: www.diariodeburgos.es